El actor estadounidense Tony Curtis, fallecido la semana pasada a los 85 años, fue enterrado el lunes, en Las Vegas, entre las lágrimas de cientos de fans y ante la presencia de su hija Jamie Lee Curtis y el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.
Al servicio fúnebre acudieron más de 400 personas, entre celebridades, fans, familiares y amigos del intérprete.
Posteriormente tuvo lugar el entierro y un acto para 200 personas en el hotel casino Luxor.
Los dos centenares de personas que acudieron al Luxor, que pudieron ver una muestra de los cuadros pintados por Curtis y de sus escritos, recordaron al actor con historias sobre su vida mientras se exhibieron clips de algunas de sus películas más famosas.
"Nosotros", en alusión a sus hijos, dijo emocionada Jamie Lee Curtis, "somos su evidencia".
Por su parte Schwarzenegger, que dirigió al intérprete en la película para televisión "Christmas in Connecticut", dijo: "Siempre me prestaba mucha atención, incluso cuando yo no era nadie".
Curtis fue enterrado vestido de blanco, así como con algunos de sus objetos favoritos: un iPhone, unas medallas, monedas de oro y los restos de Nicholas, su hijo fallecido por una sobredosis.