Resulta evidente cómo ha influenciado el movimiento feminista a la mujer, quien, en el último siglo, ha venido conquistando una equidad de género cada vez mayor con el hombre, reclamando las mismas oportunidades y derechos, ya sea en su casa o lugar de trabajo, y en su actitud hacia el sexo y las relaciones románticas. Sin embargo, la otra cara de la moneda se ha mantenido inexplorada: ¿cómo ha afectado la revolución femenina al hombre, especialmente en las últimas décadas?
Con la finalidad de encontrar la respuesta a esta incógnita, la empresa norteamericana Euro RSCG Worldwide, perteneciente al grupo de comunicaciones Havas, realizó a principios del pasado mes de junio una encuesta entre hombres y mujeres estadounidenses entre los 21 y 48 años de edad. El resultado de este estudio no pudo haber sido más revelador, ya que se encontró, entre otras cosas, que están cambiando las cosas con las que los hombres norteamericanos sueñan.
A los encuestados se les preguntó qué pedirían si un genio les ofreciera concederles un deseo. Las respuestas no pudieron haber sido más inesperadas. El 35% de la muestra escogió "envejecer junto a la mujer que ame", seguido por "tener hijos sanos y felices" (22%), y luego por "tener un grupo de amigos que me apoyen en forma incondicional y con quienes pase buenos momentos" (10%). Tan sólo el 8% soñó con dirigir una compañía multimillonaria.
Como si fuera poco, al parecer los hombres estadounidenses se sienten cada vez más cómodos describiéndose en términos emocionales. Cuando se les solicitó que de una lista de aproximadamente tres docenas de palabras eligieran una para definirse, sólo el 20% de los encuestados se refirió a si mismo como "sexy", mientras que el 46% se consideró como "romántico". La palabra que más eligieron los hombres para describirse fue "atento", opción tomada por el 74% de la muestra.
El 89% de los encuestados aseguró que en el mundo de los negocios un buen cuidado personal es esencial. Es más, cerca de la mitad de la muestra (49%) sostiene que no hay nada de malo en hacerse una limpieza de cutis o una manicura. Si se les diera la oportunidad a los hombres encuestados de retroceder el reloj y suprimir el movimiento feminista de la historia, sólo el 12% lo haría, mientras que el 76% no.
Los realizadores de este estudio han concluido que en los últimos años ha surgido en los Estados Unidos una nueva clase de hombre, con características que hasta hace poco eran atribuidas de forma exclusiva a la mujer, al que denominan el "hombre metrosexual".
Ante la pregunta de que si el movimiento feminista ha desencadenado un fenómeno parecido en Panamá, el autor y sociólogo Raúl Leis cree que sí existen hombres "metrosexuales" a nivel local, los mismos deben estar limitados a un pequeño segmento de la población urbana.
Reconoce que las luchas de las mujeres por la igualdad de género ha llevado a revaluar las formas en que se construye el segmento masculino de la sociedad. "La aplastante realidad ha hecho que los hombres panameños duden de los valores inculcados que les hacían masculinos y muestran cierta confusión sobre qué es lo que los hace ser hombres hoy día", manifestó el escritor.
No obstante, advierte que esto no quiere decir que los mismos "estén totalmente dispuestos a construir un nuevo modelo de masculinidad sobre la base de relaciones de igualdad". "Lo que sí reconocen es que necesitan entender y adaptarse al cambio", precisó.
Para el novelista y abogado, Ramón Fonseca Mora, es erróneo pensar que se ha venido dando una "feminización" de la población masculina. Opina que el hombre siempre ha sido un ser sensible, pero que culturalmente y por una disposición innata, tiende a esconder esa sensibilidad.
Comenta que ante los avances de la mujer, quien no sólo ha conseguido importantes conquistas sociales sino que también ha acaparado numerosas posiciones importantes dentro del mercado laboral, los "hombres nos hemos quedado atrás". "No hemos evolucionado a la par, y esto nos ha dejado en una posición muy vulnerable", lamentó.
En su opinión, el problema radica en que el hombre machista latinoamericano no ha podido adaptarse a la idea de que "ya no tenemos mujeres mansas a nuestro alrededor, de que ya no tenemos subordinadas, sino compañeras" a las que debemos pedir las cosas en vez de imponerle nuestro criterio y voluntad. Por su parte, el pintor y técnico en internet, Yanuly Sansón, considera que la liberación femenina ha desencadenado un desbalance de poder entre los géneros que ha favorecido a la mujer.
Explica que esto se debe a que la "fuerza del hombre y su carácter han pasado a segundo plano", así como su virilidad, características que no son tan necesarias en una sociedad tecnológicamente avanzada. "La tecnología hace inútil la bravuconería del hombre", apunta.
Al verse suprimida su virilidad, algunos hombres buscan una salida en los deportes extremos, en el contacto con la naturaleza y en cualquier otra actividad que no esté caracterizada por la moderación o que le permita ponerse en contacto con la parte más primitiva de su ser.
El pintor establece que otro efecto negativo de la liberación femenina lo constituye el hecho de que algunas mujeres discriminan a sus congéneres con las mismas bases con que el hombre las discrimina a ellas. "Una amiga que es jefa no quiere contratar mujeres porque dice que siempre tienen problemas, que si la regla, que si los hijos, igual como pensaría un hombre", detalla. A pesar de ello, Sansón espera que una mayor equidad de los sexos propicie el advenimiento de una sociedad cada vez más justa.