La galería florentina que exhibe la célebre escultura renacentista informó que deseaba correr riesgos estéticos en la celebración del 500 cumpleaños del icono cultural.
300 gramos de fresas maduras y perfumadas
15 ml de agua
10 cucharaditas de edulcorante en polvo
zumo de un limón
5 fresas
5 hojas de melisa
Disuelva el edulcorante con los 15 ml de agua en una cacerola hasta obtener un sirope. Retírelo del fuego y conservelo en el frío.
Limpie las fresas y páselas por la batidora y luego por el colador para quitar las pepitas.
Mezcle el puré con el sirope y el zumo de limón. Vierta la mezcla en la sorbetera y ponga en funcionamiento hasta que la mezcla se espese por el frío (alrededor de 20 minutos). Decore con las fresas picadas y las hojas de melisa.
En lugar de la sorbetera se puede usar cualquier otro recipiente.
Dejo esta nota aquí sobre la mesapor si vengo de haberme ido, por si vengo después de haberme muerto y ya no está.
Yo estuve aquí, necesité de mí, me sentía mal, estaba solo.
¡Qué lejana que estás, aquí, conmigo! Te veo desde mis ojos como un preso. No. Los ojos me dicen que te ven, me conversan de Ti como si fueses un ciego.
Lejos de ti, a solas y a tu lado, les visto a mis palabras, les encargoque le digan a tu oídoque te diga que dicen que yo digoque vivo amándote, esperandoverte asomada, tú también presa, a tus ojos.
Mando mi cuerpo al tuyo a que lo gocey el pensamiento entoncesen un rincón oscuroy más solo que nunca, se masturba.
Mi cuerpo y yo te amamos. El cerca, yo de lejos. Y desde allá, en la lejanía,
y casi, amor, como por teléfonome habla de ti, oigo tus besos, de lejos siempre, como dulces piedrecitasque cayeran al agua de mi alma.
De sueño, amor, de sueño y no de carne te conozco. estás conmigo como si estuvieras en el cuarto del vecino. Vienes, te das a mícomo si te entregaras a un amigo mío.
Odíalo tu, que me traiciona. Vete de mí, que quiero estar contigosin compartir con nadie tu presenciay más solo que nunca, en un rincón oscuro. Salen barcos y trenes de mi alma. Detrás de ti suena como un mar rompiéndose entre las piedras de tu alma.
Y recorriéndote la piel, la vida, en las arenasme encuentro cosas tuyas: aquí una huella de la que no veré jamás, allí una prenda de vestircon tu olor, aún con tu calor. Me pitan trenes en el sueño, y en la mañana encuentro, alborozado, barcos que de ti han llegado, cargadosde besos como moluscos y especies olorosas.
Oh, tú, allende el mar. ¿Lo oyes? ¡lo oyes cómo brama? Me empuja, me rechaza, me moja las orillas del almay te presto mi cuerpo, porque el cuerpoes el solo alimento del sueño y del recuerdoy la sola lucha de la vida.
Lo mismo que nos une nos separacon altos muros que arañamos. Amanezco arañado, amaneces recorrida, amanecemos náufragos, cansados, y más solos que nunca. ¿Lo oyes? ¿Lo oyes cómo brama? Y más extraños.
¡Qué lejos estás, aquí, en mi cama! ¡Cuán imposible entre mis brazos, una leyenda casi…! Terminaré alejándome, oyéndome a ti de ti. Terminarás odiándome…