Variedades

Homenaje al David de Miguel Angel


PIDAN A artistas contemporáneos que rindan homenaje al David de Miguel Angel y van a sorprenderse con el resultado: Una escultura de un pie amputado, un laberinto de láminas de metal, un vídeo de la famosa estatua transformándose en una mujer negra y luego en un hombre de mediana edad.
La galería florentina que exhibe la célebre escultura renacentista informó que deseaba correr riesgos estéticos en la celebración del 500 cumpleaños del icono cultural.
  • 300 gramos de fresas maduras y perfumadas

  • 15 ml de agua

  • 10 cucharaditas de edulcorante en polvo

  • zumo de un limón


  • 5 fresas

  • 5 hojas de melisa


Disuelva el edulcorante con los 15 ml de agua en una cacerola hasta obtener un sirope. Retírelo del fuego y conservelo en el frío.
Limpie las fresas y páselas por la batidora y luego por el colador para quitar las pepitas.
Mezcle el puré con el sirope y el zumo de limón. Vierta la mezcla en la sorbetera y ponga en funcionamiento hasta que la mezcla se espese por el frío (alrededor de 20 minutos). Decore con las fresas picadas y las hojas de melisa.
En lugar de la sorbetera se puede usar cualquier otro recipiente.
Dejo esta nota aquí sobre la mesa
por si vengo de haberme ido,
por si vengo después de haberme muerto y ya no está.
Yo estuve aquí, necesité de mí,
me sentía mal, estaba solo.
¡Qué lejana que estás, aquí, conmigo!
Te veo desde mis ojos como un preso.
No. Los ojos me dicen que te ven,
me conversan de Ti como si fueses un ciego.
Lejos de ti, a solas y a tu lado,
les visto a mis palabras, les encargo
que le digan a tu oído
que te diga que dicen que yo digo
que vivo amándote, esperando
verte asomada, tú también presa, a tus ojos.
Mando mi cuerpo al tuyo a que lo goce
y el pensamiento entonces
en un rincón oscuro
y más solo que nunca, se masturba.
Mi cuerpo y yo te amamos.
El cerca, yo de lejos.
Y desde allá, en la lejanía,
y casi, amor, como por teléfono
me habla de ti, oigo tus besos,
de lejos siempre, como dulces piedrecitas
que cayeran al agua de mi alma.
De sueño, amor, de sueño y no de carne te conozco.
estás conmigo como si estuvieras en el cuarto del vecino.
Vienes, te das a mí
como si te entregaras a un amigo mío.
Odíalo tu, que me traiciona.
Vete de mí, que quiero estar contigo
sin compartir con nadie tu presencia
y más solo que nunca, en un rincón oscuro.
Salen barcos y trenes de mi alma.
Detrás de ti suena como un mar rompiéndose entre las piedras de tu alma.
Y recorriéndote la piel, la vida, en las arenas
me encuentro cosas tuyas: aquí una huella de la que no veré jamás, allí una prenda de vestir
con tu olor, aún con tu calor. Me pitan trenes en el sueño,
y en la mañana encuentro, alborozado,
barcos que de ti han llegado, cargados
de besos como moluscos y especies olorosas.
Oh, tú, allende el mar.
¿Lo oyes? ¡lo oyes cómo brama?
Me empuja, me rechaza, me moja las orillas del alma
y te presto mi cuerpo, porque el cuerpo
es el solo alimento del sueño y del recuerdo
y la sola lucha de la vida.
Lo mismo que nos une nos separa
con altos muros que arañamos.
Amanezco arañado, amaneces recorrida,
amanecemos náufragos, cansados,
y más solos que nunca. ¿Lo oyes?
¿Lo oyes cómo brama?
Y más extraños.
¡Qué lejos estás, aquí, en mi cama!
¡Cuán imposible entre mis brazos,
una leyenda casi…! Terminaré alejándome,
oyéndome a ti de ti. Terminarás odiándome…


fecha edicion
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176514
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América