Como una idea innovadora, desde hace dos años se le ha dado un precio especial a los jóvenes, para motivarlos su asistencia y que conozcan todo lo que se hace en esta institución formativa, que se encarga de preparar a los futuros sacerdotes de Panamá.
Este año se ha preparado un atractivo programa, que además de la actuación de los seminaristas, del clero y de destacados artistas locales, contará con la participación del grupo "Huellas". Este grupo está integrado por jóvenes salesianos que ganaron el Concurso Nacional de la Voz y Canto Centenario y se les invitó en reconocimiento al inmenso aporte de la familia Salesiana de Don Bosco, que celebra los cien años de presencia en Panamá.
El sacerdote salesiano R. P. Oscar Rodríguez, Párroco y Rector de la Basílica Menor Don Bosco ofrecerá su Testimonio
La Invocación Religiosa estará a cargo del Dr. Fernando Aramburú Porras, actual Director de la Campaña de Promoción Arquidiocesana.
Para los hijos/as la separación de los padres suele ser una experiencia dolorosa que puede llegar a generar obstáculos para el establecimiento de relaciones estrechas más adelante en sus vidas.
Para mejorar esta situación, el padre o la madre que inicie una nueva relación debe esperar que pase el duelo, que sanen las heridas y haber brindado una terapia adecuada a sus hijas/os, velando por el óptimo estado emocional de ellos.
Luego debe introducir sin imposiciones la nueva relación.
Al hacer esto, la persona adulta debe estar muy segura de lo que quiere y de conocer a la persona.
Se recomienda que sólo después de haber tomado la decisión de haber escogido una nueva pareja, se lleve a la casa.
No se debe presentar a los hijos/as una serie de amigos/as como los nuevos amigos o las nuevas amigas, porque esto creará más confusión en los hijos/as.
Según la especialista, nunca se le debe exigir a los hijos/as que lo llamen papá o mamá.
El lugar o el puesto de sus padres o madres biológicos no puede ser sustituído por más nadie.
Solamente si el hijo/a solicita o le nace llamarlo así, se le puede permitir, ya que no sería una imposición, sino que ha nacido de parte de él o ella.
El papel del padrastro y de la madrastra debe ser consultado, y analizado con la pareja.
Se espera que lo ideal es que sean padres democráticos ya que es el modelo familiar ideal.
Lamentablemente en nuestra culura patriarcal el papel de padre autocrático es reforzado por la propia sociedad, causando un gran daño en toda la familia en especial en los niños/as.
Cómo vestir, andar, como hablar, va a depender de la costumbre de la familia de los hijos/as del hogar al que llega.
La persona nueva que se incorpora a la familia debe adaptarse a su familia y no cambiar súbitamente los patrones culturales y hábitos de la familia.
Como todo proceso de adaptación poco a poco se puede introducir los cambios, siempre y cuando no sean traumáticos ni abruptos para los hijos/as.
Según McKay, no existe una fórmula mágica para ser un súper padrastro o madrastra, la dinámica familiar, el establecimiento de una familia democrática, donde se respeten los derechos de todos/as, va a facilitar las cosas.
Un error muy común de los padrastros y madrastras es tratar de no meterse en la crianza de los hijos de su pareja con el temor a ser rechazados o recriminados por ellos.
Se ha comprobado que las familias muy permisivas, donde no se establecen las normas, pautas disciplinarias y valores van a crear hijos/as con sentimientos de inseguridad y al llegar a la adolescencia se reafirmará esta rebeldía en lo que Erikson llama confusión de identidad de los adolescentes.
La comunicación de la pareja debe ser todavía más fluída. Deben hablar mucho sobre la manera de crianza, pautas disciplinarias y sobre todo tener momentos para hablar con sus nuevos hijos e hijas. Al entrar en una familia los hijos/as nos van a llegar a conocer y aceptar automáticamente, pero hay que recordar que se ha llegado como una segunda imagen, ya sea materna y paterna, y esto traerá muchos interrogantes en los infantes y adolescentes.