La acústica permitió que las voces de los virtuosos deleitaran a la concurrencia que cuando terminaban su interpretación aplaudía por varios minutos.
También, cuando era el turno de la Orquesta Sinfónica Nacional, donde hubo músicos invitados, del Conservatorio Santa Cecilia de Roma, así como del Teatro Dell’Opera de Roma, Italia.
Esta apuesta por el canto lírico lo pinta muy bien a los ojos de la niñez y juventud presente.