En el Auditorio de Postgrado e Investigación de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), un ambiente de mucha emotividad y nostalgia, pero a la vez de gran júbilo, reinará en horas de la noche de hoy cuando se haga la presentación del nuevo libro de la docente y periodista Ileana Gólcher que lleva por título "TESTIMONIO DE UNA VICTORIA. LA DERROTA DE UN CANCER METASTASICO".
Y decimos emotividad, porque la publicación tal como su nombre lo indica revela las pericias que tuvo que vivir su autora para luchar contra la muerte y lograr curarse de uno de los males que bordea constantemente a la humanidad.
La presentación de esta nueva publicación corre a cargo de El Círculo de Lectura de la USMA, gremio intelectual y cultural que en los últimos años ha realizado una serie de presentación de nuevos productos literarios que se cosechan en el país con la finalidad de enaltecer la labor de nuestros escritores.
"Testimonio de una Victoria" , impreso por Editora Sibauste, es un auténtico relato que narra en sus páginas el sufrimiento y la desesperanza de la profesora Gólcher, quien por siete años tuvo que librar una cruenta batalla contra un cáncer cérvico uterino, que había avanzado a tal grado ubicándose en otros órganos extra pélvicos.
Constituye al mismo tiempo una enternecedora confesión de la autora por proclamar su fe en Dios y de compartir sus experiencias. Por ello, es una obra que la dedica a todas aquellas personas que padecen de cáncer y como ella misma admite es un testimonio que confía les brinde esperanzas. "Nunca olviden que por dramático que sea el diagnóstico, sólo Dios tiene la última palabra", subraya.
Este libro, que comprende en su totalidad 84 páginas, tiene una portada diseñada por el artista Cándido Jordán Anria, la diagramación del texto es responsabilidad de Taide y la corrección de estilo de Robert K. Fernández.
La obra está compuesta por una introducción que lleva por título "Un Sólo Deseo: Compartir", además de nueve capítulo que son pruebas fehacientes de la desesperación que vivió en carne propia Ileana Gólcher, a saber: "La Sentencia, La Misericordia, La Explicación, El Naturismo, Los Padecimientos, El Pánico, El Testimonio, El Perdón, La Recuperación". Se le ha anexado también unas fotografías muy significativas para la autora y la bibliografía que consultó, para dejar más clara algunas ideas.
"Recuerdo que en los momentos más angustiosos de mi antigua enfermedad, le hice una especial petición a Dios. Le supliqué intensamente me concediera años más de vida para cuidar a mis hijos, y poder verlos crecer y hacer su vida. La súplica fue sin tregua, y a prueba de tenacidad", confiesa Ileana Gólcher a los lectores en sus primeras líneas del libro.
Desde el momento en que Gólcher se enteró de su mal, prometió que una vez lo derrotara dedicaría sus energías a la defensa de las causas de las personas que sufren cáncer y también a "ser solidaria ante la pobreza y luchar por quienes sufren la soledad de una vida sin horizontes".
"Mi mayor aspiración es que estas páginas y su mensaje de esperanza sea leído en su justa dimensión y encuentren en él un navío en el que pueden subir y desafiar la tempestad que desata siempre un diagnóstico fulminante", afirma.
Después de siete años de aquel triste panorama, Gólcher, decide escribir con entusiasmo la mayor batalla de su vida: su curación.
Cuando se inicia la lectura del referido testimonio, pareciera que uno no puede despegarse de las palabras impresas en cada página, más cuando uno conoce la trayectoria de Ileana Gólcher, quien se ha destacado en el campo de la docencia y la comunicación social como investigadora, escritora y promotora cultural.
El dolor, la angustia, la desesperación e igualmente las ansias de vivir se hacen evidentes en esta narración testimonial.
Es así, como se delinea aquella primera confrontación con la triste noticia, cómo la autora llega a las manos del Todopoderoso, busca aquí y allá explicaciones, alternativas de alivio y describe su agonía a los fuertes tratamientos de radio y quimioterapia.
También relata cómo siente rondar a la muerte y es presa de flaqueos que hasta llega a pensar en el suicidio. En este libro, de un especial sentimiento, Gólcher habla igualmente de perdón, de amor a sus semejantes, de agradecimiento, de un nuevo sentir a su existir ... de una victoria y sin duda la más importante de su vida.
Hay pasajes de esta confesión que llegarán al corazón del lector. Por citar alguno, podríamos mencionar el que narra la autora cuando hospitalizada tenía que ir a bañarse: "Las pacientes nos mirábamos por largo tiempo al espejo. Era como para recordarnos que estábamos vivas. Ahí, ante la soledad del baño, las mujeres nos enfrentábamos a nuestra cruda realidad y en un gesto de valentía y honestidad muchas se quitaban sin temores la peluca, el turbante, el pañuelo, un sostén falso ... todo lo artificial desaparecía y con sentimientos de angustia y resignación nos contemplábamos en el espejo".
Tal vez un nudo en la garganta y un tanto el pecho se nos comprimirá cuando Gólcher evoca una de las tantas muestras de especial ternura de sus familiares, especialmente aquella que tuvo su hermano Héctor, cuando sus pies presos del frío del hospital se vio obligada a pedir unas medias y él sin pensarlo dos veces se quitó las sus suyas, ante la mirada sorprendida de todas las visitas.
Las reflexiones y confesiones que nos hace Ileana Gólcher en este libro testimonial es de un valor incalculable, puro, sincero y alentador de alguién que con fe se aferró a la mano del Señor y dejó que la ciencia hiciera su parte.
Ante las añoranzas de los tiempos difíciles, predecimos que cuando Ileana Gólcher le toque hablar ante la audiencia que acuda hoy a la USMA, tal vez su voz se quebrará, pero el coraje de la cual se armó en tiempos atrás le hará decir: ¡Señores, vencí!