Variedades

Impera el espíritu navideño

Para el fin de año el teatro infantil ayuda a la comunidad a aligerar el equipaje.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Más Información complementaria

  • [B]Scrooge, en el Colegio San Agustín y Dónde está Santa Claus, en La Cúpula, en 2004.[/B]
  • Sor- Cascanueces, en el Teatro en Círculo; El tamborilero, en el Teatro ABA, y Dónde está Santa Claus, en el Balboa, en el 2005.
  • En 2012, Christmas at the Guild, en el Guild; Santa busca un cuento que contar... en el Bambalinas y Rudolf, el reno que salvó la Navidad, en el ABA.

Época para cambiar el chip mental y emocional, por convicción, es la Navidad.

También es exceso o ausencia de regalos.

Navidad es darse cuenta de que el otro existe, que, a final de cuentas, somos imperfectos y estamos en la gran escuela de la vida para crecer; nos recuerda que todos tienen derecho a lograr la autorrealización personal, sin importar el color de la piel, credo o cultura.

Los que hacen teatro en Panamá saben que mediante sus montajes pueden tocar el corazón de las almas. De todas las edades.

Entonces, las obras infantiles cumplen una noble misión: recordarnos que somos hijos de Dios, Él no hace diferencias. Él nos invita a emular a su hijo Jesucristo y buscar las avenidas del amor cristiano y el entendimiento.

Las producciones teatrales desarrollan tramas donde siempre sale a relucir lo que es una constante en la historia de la humanidad, la lucha entre el bien y el mal. Son una invitación a propiciar la armonía, que es sinónimo de amor, de unidad, de trabajo en equipo, de posibilidades de que todos a su ritmo y según sus dones particulares y sus limitaciones florezcan.

En la última década, contamos 17 montajes y nos llamó la atención de que en el Teatro Balboa, el Inida (Navidad en mí, en 2008, dirigida por César Robles), La Quadra (Un cuento de Navidad, en 2006 y Colorín, colorado, en 2007) y en la Florida State University (Taller de juguetes de Navidad, en 2005) solían poner en escena obras infantiles.

En el Teatro ABA, que siempre ha dedicado los fines de semana para producciones para la niñez, y en el Guild, en ese periodo, todos los años pusieron en escena al menos una pieza teatral navideña donde, por supuesto, Santa era mensajero de buenos sentimientos, con esa vibra positiva que lo caracteriza.

Ahora bien, nunca faltaba un malvado con ganas de estropear la Navidad. Tal es el caso de Grinch, en “El Grinch que se robó la Navidad” (2011), que le valió a Áurea Horta un Premio Escena en 2012.

También ese rápido recorrido por las listas de obras navideñas produjo añoranza por teatros desaparecidos, como La Cúpula, en El Carmen. Pero, a la par, celebramos que hace un año el Teatro Bambalinas abrió sus puertas y ha puesto en escena 8 obras infantiles y desarrolla proyectos estudiantiles.


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854583
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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