“La mejor experticia en el terreno de la creación literaria es siempre aquella que, gracias al arte de su autor o autora, no es obvia; pero que no obstante está ahí, presente siempre, palpitando, diciéndonos cosas al oído para que las tomemos en cuenta, cosas que paradójicamente tarde o temprano se hacen notar sin dejarse notar a primera vista.
Así escribe Mónica Lavín la mayor parte de sus cuentos, independientemente de la naturaleza de sus temas: subrepticiamente, entrando muy poco a poco en materia, pero además de forma generalmente irreverente, atrevida, rompiendo esquemas, saliéndose a cada paso por la tangente”.
En esos términos se expresó Enrique Jaramillo Levi y calificó de “muy cuidada y sabrosa cocina literaria de Mónica Lavín en los 17 cuentos que forman parte de ‘Uno no sabe y otras sabidurías’”.
Su intervención fue en la Embajada de México en Panamá, la tarde de la gala.
“Mónica Lavín sabe hurgar, de forma poco conspicua, y por el contrario con gran fluidez y naturalidad, en parcelas singulares de vivencias que sin ser necesariamente cotidianas, se tornan irrenunciables, como si una largamente tramada fatalidad se volviera absolutamente normal e inevitable”, agregó.
La describió como fina cuentista y se refirió a cuentos como “La perfecta”, “El muerto ajeno”, “La carta”, “Uno no sabe”, “La señora Lara”, “Está muy lejos el mar” y “El cuidador”.