El mundo del arte en Japón se estremeció ayer cuando un supuesto cuadro de Vincent Van Gogh, que al principio se creyó que sólo valía unos 100 dólares, se vendió por más de 550.000 dólares en una subasta. El cuadro, que no está firmado, es el retrato de una campesina gruesa y de expresión sombría con un sombrero blanco. Dicha obra fue acogida con sorpresa cuando se puso en subasta un día después que se supo que podría ser un trabajo desconocido del maestro holandés del impresionismo. La subasta, celebrada en una atestada galería en el lujoso distrito de Ginza, en Tokio, comenzó en 125.200 dólares, pero las ofertas se dispararon rápidamente.
Menos de cuatro minutos después de comenzada la subasta, el cuadro se vendió por 550,800 dólares a un agente de Toshio Nakamoto, de 73 años y director de un museo en la región occidental de Japón. "Diría que el cuadro resultó barato al final", dijo Guillermo Bierregaard, un argentino que participó en la subasta.