La moda también es cultura, y por ello supone una manifestación más del espíritu del hombre.
Como reflejo del tiempo en que vivimos, se convierte día a día en un fiel testimonio de nuestra forma de ser y de pensar. En este sentido, uno de los mayores ejercicios intelectuales consiste en conocer a fondo la moda para adaptarla con facilidad a la personalidad.
La elegancia y todo lo que le rodea exige a la mujer que la busca un respeto a su propio estilo y una capacidad para decir la última palabra en todo momento.