Villamil planteó que antes de emitir un juicio de esa índole hay que especificar cuál es el concepto de inteligencia que se maneja. Luego, entender que hay siete tipos de inteligencia: espacial, corporal y kinética, interpersonal, lingüística, lógico-matemática, musical y emocional. También, que es un hecho que hay personas muy inteligentes académicamente que han fracasado en la vida y a la inversa. Además, no se puede dejar de lado la condición de "único" de cada ser humano, por lo que cada caso es individual.
Ella agregó que, entonces, en base a lo antes dicho, no se puede afirmar categóricamente que porque Guillermito tiene un boletín lleno de 5 es más inteligente que Paquito en cuyo boletín abundan los 4 y los 3.
Entre los factores que inciden en el rendimiento académico mencionó el ambiente. "Hay que investigar qué es lo que está pasando tanto en su vida escolar como hogareña", dijo. Y añadió que aspectos como la banca, calor, falta de motivación por parte del educador, hambre, frío, enfermedad, influyen en el desempeño académico. También, la tensión, miedo, ansiedad y depresión.
Un niño al que otro más grande tiene de "congo" (le pega, le quita la merienda o los útiles escolares), así como uno cuyos padres se están divorciando y otro al que se le murió su mascota, van a reflejar lo que están sintiendo y experimentando, quizás no estarán atentos a las instrucciones del maestro y por eso hacen las cosas mal o puede ser que sean negligentes y sencillamente no cumplan con las asignaciones escolares en el aula ni con las tareas para hacer en el hogar.
Un niño cuyos padres lo colman de toda clase de bienes materiales, pero viajan mucho o ponen los negocios como excusa para su falta de atención y lo desatienden afectivamente, puede sentir desinterés por los asuntos escolares y meramente acudir a clases pero no dar todo su potencial.
Igualmente, niños abusados física, sexual o psicológicamente, aunque sean inteligentes no siempre estarán en disposición de demostrarlo, porque no se pueden concentrar pues saben que cuando regresen a casa les espera el infierno, su realidad de cada día.
Otros ejemplos de situaciones que pueden incidir en la calidad del rendimiento escolar son: niños desnutridos, así como niños que han tenido un nuevo hermanito y no se han acostumbrado a compartir la atención de sus padres. También, los que sufren de problemas de déficit atencional (que les dificulta el aprendizaje) o aquellos con coeficiente intelectual superior al promedio y que estudian en ambientes poco motivadores, donde se aburren.