¿Significará el año 2000 el principio del fin de los periódicos? La información impresa en papel tiene aún larga vida, estiman los expertos, pero Internet está transformado totalmente la lectura de la prensa escrita y el trabajo de los periodistas.
Crear una dirección en la red es hoy por hoy etapa obligada de cualquier periódico importante. El web fue el eje de todas las discusiones en el último Congreso Mundial de Periódicos realizado en Zurich (Suiza) en junio pasado.
La época en que los espacios electrónicos reproducían mecánicamente la edición impresa ha sido superada, y la mayoría de los grandes diarios disponen ahora de redacciones propias para su versión electrónica.
Michael Golden, primer vicepresidente de New York Times Company, estima que "no puede haber estrategias separadas para el papel, el audiovisual e Internet". No obstante, el web presenta características muy diferentes de las del diario. Ante todo, ofrece una gran cantidad de informaciones y, aunque esté teóricamente dirigido al mayor número posible de lectores, como el periódico, un espacio electrónico permite acceder a dominios muy especializados y crea por tanto microclientelas de lectores.
Cuando para un diario el problema del espacio es crucial, "en Internet no hay limitaciones", señala Lorenz Lorenz-Meyer, jefe de redacción del espacio electrónico del semanario alemán Der Spiegel, en un informe de la Asociación Mundial de Periódicos (AMP). La orientación del lector en el espacio electrónico se ha convertido en "una función crítica" a raíz precisamente del volumen de informaciones propuesto, agrega. Como consecuencia de esa proliferación, un mismo espacio electrónico es frecuentado por públicos muy diferentes que están seguros de encontrar mucha más información sobre el tema que les interesa que en un diario impreso.
Por lo demás, algunos diarios apostaron a la especialización, como el Guardian, que propone cuatro espacios particulares (informaciones, fútbol, cricket y anuncios clasificados). En todos ellos, sólo el 40% del contenido proviene de la edición en papel, pero solamente interesa al 10% de los lectores, explica en el mismo informe de la AMP Simon Waldman, responsable de las ediciones electrónicas del diario británico. Es decir que el 90% de los lectores de las ediciones electrónicas son atraidos por informaciones que no figuran en el diario.
A esta audiencia temática hay que agregarle las audiencias étnicas o geográficas. El web permite, en efecto, llegar a lectores que se encuentran en el otro extremo del mundo. Los bretones emigrados consultan, por ejemplo, el servicio electrónico del Télégramme de Brest para tener noticias de su región, o incluso de su pueblo.
Otra diferencia de talla es que las informaciones difundidas por la red pueden ser actualizadas permanentente. En un diario, la información "envejece con el papel", mientras que "on-line" es un "medio en movimiento", en permanente transformación, argumenta Bruno Giussani, cronista del espacio electrónico del New York Times, en una artículo publicado por la revista Le Monde Diplomatique.
Otra transformación es la manera de lectura de los artículos. En Internet el lector puede pulsar su ratón para obtener recuadros en paralelo, pasar a otros espacios para comparar, etc.. "El lector es pues libre de adoptar una lectura lineal clásica o de efectuar un recorrido individualizado en función de sus deseos", señala Angelo Agostini, director del Instituto de Periodismo de Bolonia (Italia).