La reina Isabel II de Inglaterra inauguró en Londres un nuevo centro dedicado a proteger al país de los ataques cibernéticos, en respuesta al fuerte incremento de estos incidentes, de los que se contabilizan unos sesenta al mes.
La monarca, de 90 años, acudió en compañía de su marido Felipe de Edimburgo, de 95 años. Para el acto, la Reina se mantuvo fiel a su tradicional estilismo. Abrigo y sombrero a juego en un vivo color azul y guantes negros.
Isabel, que la semana pasada celebró su Jubileó de Zafiro tras 65 años en el trono, volvió a exhibir un excelente aspecto. Tras el duro resfriado que padeció las pasada Navidad y que la obligó a permanecer alejada de la escena pública durante varias semanas.