Un año más, los Windsor inauguraron la Royal Ascot, una de las competiciones de caballos con más tradición del Reino Unido, y se optó por difundir un manual de estilo, a fin de decirles a los asistentes cómo ir vestidos para evitar las extravagancias.
En el hipódromo no faltó la reina Isabel II, quien llegó en un coche de caballos junto a su marido, el duque de Edimburgo; su hijo, el príncipe Carlos, y su esposa Camila.
También estuvo la princesa Ana y una de sus sobrinas, la princesa Eugenia, que cada año acuden a esta cita con los caballos y la moda inglesa.
Isabel II eligió uno de sus tradicionales trajes, y para esta ocasión, uno de color azul claro, con un discreto sombrero, mientras que la duquesa de Cornualles, la princesa Ana y la princesa Eugenia también optaron por la discreción en sus elegantes “looks”.