La monarca Isabel II recibió el pasado sábado un caluroso homenaje de los británicos en una de las grandes clásicas de la hípica, el tradicional Derby de Epsom. Allí inauguró una maratón festiva de cuatro días por el 60º aniversario de su llegada al trono.
Incluso durante su Jubileo de Diamante, la soberana de 86 años no quiso perderse la cita a la que, como otros tantos aficionados a los caballos, acude puntualmente cada año, aunque en esta ocasión distó de ser un acto privado.

Luciendo un abrigo de color azul real con sombrero a juego, la soberana, de 86 años, llegó junto a su esposo Felipe en un Rolls Royce al hipódromo situado al suroeste de Londres, en medio de las aclamaciones de decenas de miles de entusiastas que agitaban frenéticamente sus pequeñas 'Union Jacks'.
Cuarenta y una salvas de cañón a cargo de la Tropa Real de Artillería Montada del Rey en el céntrico Horse Guards Parade de Londres, habían abierto oficialmente los festejos en el día en que se conmemoró también el aniversario de su recordada coronación.
La joven mezzosoprano galesa Katherine Jenkins entonó el primer "God Save the Queen" de este largo fin de semana para la soberana, acompañada por su esposo Felipe en esta jornada que empezó gris y terminó soleada.
El Derby de Epsom es el único de los cinco grandes clásicos británicos que los caballos de su propiedad nunca han ganado en 10 participaciones desde 1953, cuando su ejemplar "Aureole" logró una hasta ahora inigualada segunda plaza.
Aunque la mayoría de los presentes esperaban que obtuviera la ansiada victoria en su Jubileo, la gran reina renunció a inscribir un caballo en esta edición de la prueba que desde el año 1780 es una cita obligada de la alta sociedad.