Feliz, contenta, muy tranquila y rodeada de todos los suyos llegó la cantante española, Isabel Pantoja al reconocimiento que le ofreció la Hermandad de los Gitanos de Utrera, organizadora como cada año del certamen flamenco Potaje Gitano.
Era una noche muy especial para la cantante y además se sentía en su ambiente, con "su familia". Y es que la noche no era para menos.
Este reconocimiento sigue la línea de más distinciones que el certamen ya ha brindado a otras folclóricas, y al igual que ellas, la cantante aceptó encantada la invitación.
Desde el primer momento confirmó a la organización su presencia en la que era la 52º edición del festival flamenco utrerano por excelencia, edición que coincide con los años que la artista cumplirá este año.
El certamen de este prestigioso Potaje Gitano de Utrera es el festival flamenco más antiguo de España, y en sus cincuenta y dos años de existencia ha rendido tributo a figuras como Antonio Mairena, Lola Flores, Bambino, Rocío Jurado y Marifé de Triana, entre otros artistas.
Isabel Pantoja llegó a la localidad sevillana acompañada de sus seres más queridos, su gran amiga Raquel Bollo, embarazada de su tercer hijo, y de su hija Chabelita, que desde la primera fila no se perdía ni un detalle del homenaje que le rindieron a su madre. Estaba radiante y muy emocionada y es que parece que los malos tiempos para la tonadillera han pasado a la historia.
La cantante, que el día anterior al homenaje había dado un concierto en Benacazón (Sevilla), se volvió a encontrar con todos sus seguidores y fans en este festival.
Isabel Pantoja habló para todos, emocionada y feliz y en sus palabras se reflejaba más tranquilidad que en otros tiempos. "Estoy muy feliz. Es la primera vez que a Isabel se le da un homenaje de esta calidez, de este arte. Es la primera vez que estoy sentada viendo el escenario de este lado, como espectadora, con compañeros míos y quiero agradecer a todos el detalle tan bonito que han tenido conmigo", confesó.