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Japón: Renace el Sol


El Sol del invierno se asola en el Este, anunciado pronto el día. Naciente y cálido, el astro rey ilumina Tokio. Sus alrededores se activan, millones de personas se mueven de los cuatro puntos de la ciudad. Desde Shinjuku, Ikebukuro, Kansai, Yokohama y Shibura, trenes de alta velocidad llevan a los ciudadanos al corazón de la megaciudad. No terminas de salir de la estación de Otemachi, cuando descubres una urbe llena de luces de neón, magia y tecnología. Es la visión del futuro. No lejos, puedes ver el esplendor del Palacio Imperial, rodeado por grandes parques verdes. Más allá, como si una postal se tratase, el Monte Fujiyama, el símbolo clásico del Japón, aparece en el horizonte.
Tokio es la puerta de entrada al Asia. Capital del país insular desde 1868, esta ciudad tiene unos 12 millones de habitantes. En el mero centro de la urbe, está el Palacio de la Dieta (o Parlamento Bicameral), la Corte Suprema y la sede del gobierno. Conservando una amalgama de las culturas oriental-occidental, la ciudad nipona incluye su encanto de antaño, representado en sus pintorescas fiestas, sus constumbres ancestrales y la arquitectura clásica. El Nombre "Tokio" significa "Capital del Este". Hasta antes de la Edad Meiji, se llamaba a la urbe como "Edo".
El Japón es la segunda potencia mundial económica. Cuatro grandes islas (Hokkaido, Honsu-Hondo, Kyushu y Shikoku) cubren la mayor parte del país, cuya extensión es de aproximadamente 380,000 kilómetros cuadrados. El 67% del territorio está cubierto de bosques naturales y un 13% de zonas agrícolas. Cerca de 126.5 millones de personas habitan esta nación insular. Una monarquía constitucional está vigente desde mediados del Siglo XX, cuando el Emperador asumió el papel de Jefe de Estado. El Primer Ministro dirige los destinos de la nación.
El Tokio moderno está repleto de templos y santuarios en honor del pasado. El Santuario Meiji, ubicado en el Parque Yoyogi, fue levantado al primer emperador que vivió en Edo. Tiene un museo con las pertenencias de los monarcas nipones. Del Palacio Imperial se recomienda ver los portones y lagos que rodean el complejo residencial. En el Higashi Gyoen (o Jardín del Este), con más de tres siglos de antigüedad se erige cerca de la bella torre principal del palacio. Otros templos tienen una historia llena de leyendas.
El Templo Sengakuyi fue edificado en honor al caudillo Asano y sus 47 samuraís que se inmolaron por la muerte impuesta sobre su maestro en 1702. Mientras, el Templo Zozoji fue levantado por el Shogún Tokugawa para proteger el sur de Tokio. El formidable portón lacado en color rojo data de 1605 es parte del Tesoro Nacional Nipón. Igual fama tiene el Santuario Yasukuni, edificado en 1869 y es un ejemplo de la arquitectura sintoísta. Está dedicado a las víctimas de la guerra y su sendero desde el "torri" (o portón) de entrada es especialmente hermoso en dos ocasiones al año, cuando ha nevado en invierno y al florecer los cerezos en verano.
Paralelamente al Viejo Tokio, aparece un Nuevo Tokio: Un torre de 333 metros vigila el cielo. El Complejo Sunshine 60, la zona residencial de Shinjuku, el Toyota Salón y la Galeria Nissan son muestras de la modernización japonesa. Entre jardines llenos de flores, los nuevos autos viajan por las calles, siendo la envidia de los visitantes. No sólo Tokio demuestra la maravilla arquitectónica del Japón. Nagoya, Osaka, la renovada Hiroshima y Yokohama, son ciudades ejemplos del desarrollo armónico dentro de una sociedad tradicional asiática.
Innumerables turistas norteamericanos, europeos y latinoamericanos viajan constantemente hacia esta tierra, en busca de las maravillas históricas. Cerca de 408 hoteles están disponibles para atender a los viajeros. Algunos de los mismos tienen "ryokan", las posadas al estilo japonés con piso de estera o "tatami". Allí se duerme con un colchón blando (futon) que se quita de la recámara durante el día.


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12024
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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