Variedades

Jazz llenó el teatro Anayansi

La noche unió el talento de Danilo Pérez y su cuarteto; también a Luba Mason y Rubén Blades.


E l público manda. Aplausos, aplausos y más aplausos.

La velada tenía que seguir. Era casi media noche, pero ¿qué más da?

Era viernes. Tiempo era lo que sobraba y un espectáculo musical de ese calibre artístico amarra.

 

"Mañana puede esperar. Hoy, a disfrutar", pareciera haber sido el eslogan de los presentes en un repleto Teatro Anayansi donde la fiebre del Jazz unió en un abrazo a todos los participantes, quienes gozaron, de tal manera la quinta noche del 6to. Panama Jazz Festival, que no querían irse a casa.

Se estaba tan a gusto escuchando y viendo lucirse a tan selecto grupo de jazzistas, el Cuarteto de Wayne Shorter, que no nos sorprendería que algunos hayan quedado con dolor en la palma de las manos de tanto aplaudir. Es que antes, en la primera velada del espectáculo musical, habían aplaudido también a más no poder la presentación de Luba Mason y sus invitados Hubert Laws y Rubén Blades.

Ante los aplausos de la audiencia, que de pie demostraba su apreciación por la música con la que los habían deleitado, muy emocionados y gustosos Wayne Shorter, Danilo Pérez, John Patitucci y Brian Blade volvieron al escenario donde habían estado por más de una hora.

 

Chicos y grandes habían gozado del espectáculo y querían más.

La Maestría de Danilo Pérez en el piano, de Shorter (Saxo), Patitucci (Bajo) y Blade (Batería), hizo que el público les aplaudiera en medio de las presentaciones, les silbara, les tomara fotos, les gritara con entusiasmo a sus ídolos musicales. Y, cuando Danilo Pérez empezó a tocar el piano con el codo y el antebrazo, aumentaron los aplausos.

Cuando volvieron al escenario, el público estaba de pie apludiéndolos. Otras personas se colocaron al pie del escenario con sus cámaras digitales y celulares para fotografiarlos mejor. También habían fanáticos del Jazz en los pasillos y escaleras. Algunos que habían salido regresaron y estaban cerca de las puertas.

 

Concluida la segunda pieza extra, alguien empezó a entonar un tema, con silbidos, hecho al cual se fue sumando el público, uno tras otro.

Los músicos entendieron el mensaje. Entonces, público y jazzistas eran uno solo. En ese momento especial, el vínculo se estrechó más aún. ¡Qué noche!


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322918
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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