Variedades

Jekyll y Hyde revelan batallas que se libran en la mente y en el corazón

Hay escenas en las que la obra hace que la audiencia contenga la respiración.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / PANAMA AMERICA

FICHA TÉCNICA DE ESTA PRODUCCIÓN

  • Dirección: Tatiana Salamín.
  • Adaptación al teatro: Manuel Paz.
  • Vestuario: Jaime Ávila.
  • Maquillajes: Rosi Crespo.
  • Escenografías: Rafael Navarro.
  • Composiciones y partituras originales de Rodrigo Dennis.
  • Diseño de sonido: J uanxo Villaverde.
  • Diseño de iluminación: Eric de León.

Jean Jaques Rousseau, el famosos filósofo francés tenía razón. “El hombre es el lobo del hombre”.

Se deja llevar por los bajos instintos y permite que la violencia se entronice en su interior. Entonces la razón es la gran ausente.

Esa lucha ancestral entre el bien y el mal es el tema central del drama “El extraño caso de Jekyll y Hyde”, que se está presentando en el Teatro La Quadra de martes a sábado a las 8:00 p.m. y los domingos a las 5:00 p.m. hasta el 30 de noviembre, a beneficio de la Fundación Valórate.

Ramón Serrano, Cloty Luna y Rogelio Bustamante tienen los papeles estelares en este montaje de Producciones Vórtice, donde hay escenas que les helará la sangre.

 

Manuel Paz, actor y productor sobre esta, la IV obra de Vórtice, explica que un doctor trata de jugar con el bien y el mal en aras de la ciencia y la medicina y crea un monstruo.

A sangre fría, Hyde segará la vida. Se le nota en el rostro que siente un deleite que raya en el placer cuando comete uno, dos, tres... asesinatos.

Jekyll lo sabe. Calla. Es asesino y cómplice. A la par.

Porque en él cohabitan dos hombres. En Hyde el lado obscuro toma el control y Jekyll es entonces solo un títere de las circunstancias que él mismo ha creado al atreverse a experimentar consigo, sin medir el alcance, con la idea de aislar los componentes criminales de la naturaleza humana.

Fallido intento. Nació el monstruo. Su laboratorio fue la cuna del mal.

Suspenso, misterio y terror son los ingredientes predominantes en esta pieza teatral donde lo sórdido ocupa un lugar preponderante.

 

El manejo de luces es formidable a la hora de producir efectos como ansiedad, angustia, miedo...Más en la audiencia que en el personaje víctima, el cual es amedrentado mayormente por las miradas, risotadas maquiavélicas, caminado calculador y el juego de dominio del espacio, acosando, asustando, asfixiando...

La noche, como siempre, es también cómplice.

Vano intento de esquivar el destino en este círculo vicioso de avasallaje, racionalización, meas culpas, que parece interminable.

Victimario que se convierte en víctima queda preso en su propia maraña de mentiras y doble agenda.

Nadie querrá estar en el pellejo de quienes son sentenciados por Hyde, quien se abroga el derecho divino sobre la vida y la muerte.


fecha edicion
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848874
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América