En el 1998 cuando le entregaron el premio Nobel de Literatura al escritor portugués José Saramago, ya este hacía de la polémica parte de su vida.
Esta forma reaccionar, inició, en parte para saltar las contrariedades de las que ha sido partícipe. Cuando fue estudiante no pudo finalizar sus estudios, porque sus padres no pudieron pagarle la escuela, y para ayudar en la manutención de su familia Saramago trabajó durante dos años en una herrería mecánica, al tiempo que sin guía alguna, se leyó toda la biblioteca pública de su barrio.
La carrera literaria de este jornalero arranca con "Levantado do chão", un retrato fresco y vívido de las condiciones de vida de los trabajadores de Lavre, en la provincia de Alentejo.
En los siguientes años, Saramago publica "Memorial do convento", donde cuenta las más duras condiciones de vida del pueblo llano en el oscuro mundo medieval, en épocas de guerra, hambre y supersticiones.
El Nobel, quien está casado con Pilar del Río, creó revuelo al comparar la ocupación de Ramala con Auschwitz, y al ejército israelí con los nazis. Ante los críticas, comunicó que "dije la verdad y no tengo que retractarme".