Yo, por ejemplo, compré un hermoso piano con teclas de colores pensando despertar el oído musical en mis hijos; al principio y por curiosidad, mis varoncitos tocaban sin armonía las teclas, luego mi flamante regalo era su peldaño portátil para alcanzar objetos altos.
Para orientarnos en nuestra azarosa búsqueda anual, la fonoaudióloga Ivonne Stempel citó para nosotros la división del pensamiento humano que hizo Jean Piaget de acuerdo a las edades de los niños y señaló los juguetes que prefiere para el desarrollo de cada una de las etapas. 0 a 2 años Sensoriomotor. Durante este período el niño reconoce y aprende de su medio mediante el uso de los sentidos. Al pasar de los meses el niño se va haciendo capaz de resolver problemas rudimentarios o simples (como dejar caer algo para ver qué ruido produce), para llegar por último a combinar dos o más experiencias previas para poder alcanzar una meta.
En esta etapa los juegos apropiados serían juegos con pelota y objetos grandes que puedan manipular con facilidad, objetos colgantes, juegos de causa - efecto, juegos con cubos y encaje y juegos de construcción.
2 a 7 años. Período Preoperacional. En este período el niño va construyendo ideas estructuradas, ya que puede comparar percepciones que pasaron hace ya tiempo. Se puede estimular con juegos del jardín ( casitas pequeñas, columpios, zurraderos o toboganes), representativos (juegos de té, juegos con muñeca, al doctor, a la casita), juegos de recortar, juegos de armar y desarmar. De 4 a 7 años, son perfectos los juegos de clasificación (colores, formas, tamaños), secuencia y seriación, juegos de mesa, juegos de memoria.
7 a 9 años Operaciones Concretas. El niño logra organizar sus ideas, lo que lo hace capaz de notar que un objeto es más grande que otro y puede clasificarlos. Es el período en el que el niño necesita juegos de descubrir o experimentales, juegos de leer y armar, rompecabezas de piezas más pequeñas y manualidades.
9 a 12 años Operaciones Formales. El niño puede realizar abstracciones, son útiles los juegos de creación y experimentación que sean un reto para su imaginación. No siempre los juguetes más costosos o los que están de moda son los mejores. Mis hijos tenían su cuarto lleno de juguetes, pero ellos preferían hacer robots o complicadas edificaciones con horquillas que tomaban del tendedero.
En opinión de la licenciada Stempel, un juguete puede ser cualquier cosa, sólo basta que al niño le guste y quiera jugar con él. Puedo ahorrarme mucho dinero forrando para estas fiestas dos docenas de horquillas para cada uno, ¡Noooooooo!, me matarían.