No hay película que involucre el tema de la comida que yo pase por alto; tan pronto veo avances de alguna, rápidamente la anoto en mi lista de cosas por hacer. Hace unos años, la primera vez que vi el comercial de la película “Julie and Julia” no fue la excepción; lo último que pasó por mi mente al verla en ese momento es que algunos años después yo estaría escribiendo sobre comida como una de sus protagonistas y es por eso que hoy quiero rendirle tributo, ya que en pequeña me siento identificada con el filme.
Durante la película se puede ver a ambas protagonistas tratando de dominar las grandes técnicas de la cocina francesa y preparando una infinidad de platos clásicos. Hace algunas semanas volví a verla nuevamente; en ese momento no pasó por mi mente escribir nada sobre la misma, pero de casualidad, tan solo unos días después viendo fotos en Instagram de un plato preparado por un reconocido chef americano que involucraba huevos duros en sus ingredientes y que en la descripción comentaba que los había hecho utilizando la famosa técnica del libro de la chef Julia Child, supe, sin duda, que tendría que escribir sobre ella, y es que es imposible no reconocer el impacto que esta mujer y su carrera tuvieron en la evolución de la comida en Estados Unidos y el legado que en términos culinarios dejó para las futuras generaciones.
Con su primer libro, “El arte de la cocina francesa”, y con sus posteriores shows de cocina, Julia Child introdujo por primera vez las técnicas francesas a las amas de casa de este país, haciendo de estas algo accesible y elevando el nivel de las preparaciones y platillos en todos los hogares de la nación, y cambiando por siempre su relación y forma de ver la cocina.
Julia fue defensora de las técnicas básicas sobre las que yo he escrito en tantas columnas anteriores, desde cómo hacer un “omelette” básico, hasta cómo preparar el “boeuf bourguignon”, plato clásico de la cocina francesa.
En la receta que les presento hoy, y en honor a ella, les explico la técnica de cómo hervir un huevo correctamente. A los ojos de cualquiera esto puede parecer algo sencillo, pero en realidad, como todo en la cocina, hay una manera correcta para hacerlo y esta representa toda la diferencia en el producto final. Con estos truquitos, seguro jamás fallarán en su preparación y harán sentir orgullosa hasta a la misma Julia.