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Justine Pasek llega hoy a Panamá


La panameña Justine Pasek, quien logró ocupar el segundo lugar en el concurso Miss Universo, celebrado la noche del miércoles en el coliseo Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico, aseguró vía telefónica, en una entrevista exclusiva con El Panamá América, que se siente orgullosa de haber dejado en alto a Panamá, satisfecha por el triunfo alcanzado, pero sobre todo, deseosa de regresar hoy al país.
Pasek, quien confesó durante el certamen que se ruboriza con las constantes felicitaciones, dijo que uno de los momentos más especiales durante las tres semanas del concurso fue justo cuando escuchó su nombre entre las cinco finalistas. "Es una experiencia irreal, que te sacude, es como un sueño y la más hermosa bendición que Dios me ha podido dar", dijo.
Desde su llegada a Puerto Rico, la prensa le prestó especial atención a la panameña e incluso la mencionaron como una de las favoritas del concurso, sin embargo, Justine no dejó que los comentarios, aunque la favorecían, influyeran en su estado de ánimo.
"No dejé que la prensa causara un impacto en mi persona y fue lo mejor. Las representantes de Colombia y República Dominicana eran favoritas y resultó que no llegaron ni a las 10 semifinalistas. Eso te da una idea de lo que puede pasar".
La noche del concurso, Justine estaba segura de sí misma y sobre todo se mantuvo calmada durante los momentos de mayor tensión del certamen, quizás como ella misma afirmó, porque desde que había sido seleccionada como una de las 10 mujeres más hermosas del mundo, eso le bastaba.
Sin embargo, en Panamá el nerviosismo que no demostraba Justine, se percibía entre los panameños e incluso en la misma Presidencia de la República, donde seguían en vivo los pormenores del concurso.
"Cuando mencionaron mi nombre como una de las cinco finalistas, creí que estaba soñando, era otro escalón que subía y estaba contenta, porque mencionaban a Panamá, pero no podía demostrar nerviosismo, ya estaba a punto de llegar".
Al momento de contestar las preguntas se mostró natural, tranquila, serena y muchos aseguran que su sencillez la hizo merecedora de los aplausos del público en cada presentación que hacía y en cada respuesta que contestaba. Ella supo ganarse a los puertorriqueños al afirmar que si tenía que representar a otro país, que no fuera el suyo, hubiese elegido la "Isla del Encanto".
Y esto tiene cierta lógica, porque lo que más le agradó a Justine Pasek de Puerto Rico, fue específicamente la actitud de los puertorriqueños que la recibieron con mucho cariño, a pesar de que no la conocían. Asegura que se identificó inmediatamente con los boricuas, al grado tal que fue la única de las 74 participantes, a la que se le permitió conversar con puertorriqueños que se habían situado bajo el balcón de la alcaldía de San Juan, para saludar a las candidatas, durante un recorrido a ese lugar.
Pero no sólo los boricuas estaban con ellas, era fácilmente observable las banderitas tricolor de Panamá que se ondeaban cada vez que la segunda mujer más hermosa del mundo, desfilaba por el escenario. Un día después, Justine le agradeció a esos panameños que no sólo la apoyaron, sino que vivieron con ella la experiencia de su vida.
Muchos de los que vieron el concurso se preguntaban por qué Justine mostró una melena ensortijada, en lugar de mantener su cabello lacio como siempre la habían visto.
Lo contrario a lo que muchos se imaginaron, Justine decidió por voluntad propia arreglar su cabello de esa manera, una decisión que había tomado con varios días de anticipación. Con la ayuda de una estilista puertorriqueña, Justine transformó su cabellera lacia en una cascada ondeada de color miel, la cual fue recogida por una delgada liga, durante su última presentación en traje de gala.
"Me sentía cómoda, más segura y creo que ese estilo de peinado era más conveniente para la ocasión. Además no quería lucir con muchos detalles, quería algo natural y a la vez moderno. Y creo que a la gente le gustó".
Después de todo el alboroto de la selección de la nueva Miss Universo que este año recayó en la rusa Oxana Fedorova, las concursantes participaron en el baile de coronación, en la Plaza de las Américas, sin embargo para Justine no fue todo "color de rosas".
Luego de finalizado el certamen tuvo que dar muchas entrevistas por haber sido elegida la segunda mujer más hermosa del universo, lo que le impidió disfrutar, como quizás lo hicieron las otras participantes de esa noche especial.
"No pude tomar ni agua...ni disfruté de la celebración", dijo en un tono triste la panameña, que desde la noche del concurso comenzó a cumplir con una agitada agenda de trabajo, que se hará más extensa si la nueva Miss Universo decide renunciar a su título.
Por lo pronto, Justine ya está lista para regresar al país en la tarde de hoy, donde la esperan sus familiares, amigos y un pueblo que la admira por haber dejado tan alto el nombre de Panamá.
La nueva Miss Universo, la rusa Oxana Fedorova, es teniente de policía, escribe una tesis doctoral, domina las artes marciales y es vinculada con el presidente Vladímir Putin por la prensa nacional.
Fedorova tiene 24 años y vive en la ciudad de San Petersburgo, donde cursa los estudios de doctorado en la Academia de Policía de esta ciudad, "patria chica" de Putin.
Cuando Fedorova fue elegida Miss Rusia en el 2001, el diario británico "Daily Telegraph" escribió que el presidente ruso había influido en la decisión del jurado y que incluso guardaba una foto de la joven.
La "miss" calificó entonces de "tontería" esas informaciones sobre Putin y dijo: "es sólo una coincidencia que ambos seamos de San Petersburgo". Oxana Fedorova adelantó a otras bellas jóvenes de 74 países y consiguió ayer, por primera vez para su país, el título de Miss Universo, concurso celebrado este año en la capital de Puerto Rico, San Juan.
Ahora la "miss" dispondrá durante un año de un apartamento en Nueva York y de una beca para estudiar cine y televisión en esa ciudad. La noticia del éxito de Fedorova en San Juan fue recibida con alegría tanto en San Petersburgo como en su ciudad natal de Pskov.
Entre las novedades en esta edición del certamen figura una nueva corona valorada en unos 250.000 dólares. La alhaja en oro blanco, adornada con 800 diamantes de 18 kilates y 120 perlas de diversos tamaños, fue confeccionada por la firma japonesa Mikimoto. Es la segunda ocasión consecutiva que Puerto Rico es sede del certamen, que el año pasado se realizó en la ciudad de Bayamón, donde fue coronada Quiñones, la cuarta puertorriqueña en obtener el título universal.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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