RYSZARD Kapuscinski, uno de los grandes maestros del reportaje murió este martes en la capital polaca, a la edad de 74 años.
Kapuscinski dejó en sus libros la honda crítica "política y humana" de muchos de los conflictos que han moldeado el presente. A lo largo de su carrera como corresponsal, cubrió decenas de revoluciones, de revueltas, rebeliones, guerras, golpes de Estado, genocidios, etc. Siempre preocupado, más, por las causas de los conflictos y por el sufrimiento que provocan en la gente común que por lo efímero de las últimas noticias.
La primera impresión que tiene un lector de Kapuscinski es sorprenderse con la empatía que tenía con las situaciones extremas, además de su capacidad de soportar condiciones terribles, con tal de llegar a la gente y narrar su historia. Sobre ese aspecto, el escritor polaco señalaba que todo comenzó cuando trabajaba -durante los viajes por el planeta- como corresponsal extranjero.
En todas partes del mundo "encontraba" un lazo emocional con las situaciones de pobreza en los llamados países del Tercer Mundo. "Era como regresar a los escenarios de mi niñez. De ahí nace mi interés por estos países. Por eso me interesan los temas que tocan la pobreza y lo que produce: conflictos, guerras, odios", comentaba el periodista.
Kapuscinski planteaba que tradicionalmente la guerra fue un enfrentamiento entre Estados. Un conflicto entre fuerzas armadas organizadas y jerarquizadas, representantes armados del Estado. El objeto de las guerras ha sido siempre la conquista territorial y la derrota del enemigo estatal. En ese sentido, la guerra tradicional es un fenómeno muy bien definido. Ahora tenemos un nuevo tipo de guerra. Ya no tenemos guerras de Estados como tales.
El objeto ya no es la conquista territorial. En el mundo moderno el territorio dejó de ser símbolo de prestigio. Un país puede tener un territorio enorme, pero eso no significa que sea poderoso. Al revés. Muchos países con grandes territorios son muy débiles como Estados. Lo que cuenta es el poder económico y militar. Se cambiaron los actores y los objetivos de la guerra.
Ahora hay muchos actores distintos: mafias, milicias tribales, terroristas, narcotraficantes, mercenarios. Se trata de grupos armados que se independizaron del Estado. El Estado como tal ha perdido el monopolio del instrumento de la violencia, rompiendo con una de las definiciones tradicionales de la naturaleza de todo Estado: el de monopolistas de los instrumentos de violencia. Los actores de la violencia se han "democratizado" y actúan de forma independiente, y son estos grupos los que empezaron a crear nuevas situaciones de conflicto militar.
"De Kapuscinski nos queda un legado importante, la reflexión de periodista sobre el mundo, sobre los grandes asuntos que afectan a la humanidad", dijo Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Abello recordó que, durante un taller organizado en Ciudad de México en el 2001, García Márquez "declaró" al reportero polaco como "el verdadero maestro del periodismo".
La escritora mexicana Elena Poniatowska, lamentó la muerte del periodista polaco , a quien lo recuerda como "un hombre generoso" cuyo principal legado "es su universalidad". "Como polaco aprendió distintos idiomas con mucha facilidad, porque en el mundo poca gente habla su idioma, y a diferencia de muchos periodistas, él viajó por el mundo entero y nos hizo el honor de vivir en México (donde fue corresponsal)" agregó Poniatowska.
Los Reyes de España transmitieron su pésame por la muerte del escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski, a la embajadora de Polonia en España, Grazyna Bernatowicz. Las condolencias también fueron expresadas por el Príncipe de Asturias, heredero de la Corona española, durante la recepción anual al cuerpo diplomático acreditado en España, que se celebró hoy en el Palacio Real de Madrid.
En español, la editorial Anagrama ha publicado seis títulos de los más de veinte que comprende su obra (El Emperador, El Sha, El Imperio, La guerra del futbol, Ébano y Los cínicos no sirven para este oficio) y prepara una antología de sus reflexiones sobre el mundo y el trabajo de reportero, comprendiadas en polaco, en varios volúmenes, bajo el titulo de Lapidarium.
Kapuscinski, reportero del siglo veinte
Kapuscinski, pese a su enfermedad se mantuvo escribiendo hasta el último momento.