La mayoría de las veces, el Príncipe Guillermo es el rey de cualquier acto público, pero en esta ocasión, Kate Middleton -su novia- y su familia pasaron al primer plano. Todas las miradas se desviaron este fin de semana hacia la joven, que ejerció de anfitriona de una subasta benéfica a la que también asistió el nieto de la Reina.
Aunque Guillermo se encontraba a su lado, fue ella la que reinó con su elegante vestido de noche gris. Fue Kate la que hizo girar cabezas en la Galería de Saatchi de Londres recaudando dinero para una de sus causas sociales predilectas, la fundación infantil Starlgiht, fundada por la actriz de Dinastía Emma Samms.
La noche se convirtió en un acontecimiento familiar. Además del Príncipe, la joven estuvo arropada por sus padres, Michael y Carole, y por su hermana pequeña, Pipa, de 25 años, que también arrancó suspiros y piropos con su vestido a rayas blanquinegro. Como ayuda a la causa, el matrimonio Middleton, dueños de la empresa Party pieces, dedicada a la venta por catálogo de artículos para fiestas, especialmente infantiles, donó una fiesta para 20 jóvenes como uno de los premios.
Después de la subasta, Guillermo y los Middleton se unieron al príncipe Harry en uno de los locales preferidos de los hermanos, Raffles Club en Chelsea.