Tal parece que Kim Kardashian está obsesionada con estar demasiado delgada, así lo ha demostrado en varias de sus fotos que ha posteado en su cuenta de Instagram y videos que ha colgado en Snapchat.
Desde que la Kardashian dio a luz a su segundo hijo, Saint West, los medios de comunicación se han hecho eco de su impactante pérdida de peso. Y es que ya durante su último embarazo, la esposa de Kanye West confesó que no se sentía del todo bien con su nueva figura, un descontento que la ha llevado a someterse a largas jornadas de ejercicio, dietas estrictas y a estar pesándose constantemente sobre una báscula digital.
La misma Kardashian afirmó que está destinada a adentrarse en el "club de los 50 kilos", y por el momento ha bajado 30.