Su nombre hace a algunas personas reírse, porque conlleva un reto. A otras, fruncir el ceño, porque no la soportan. Es que no han aprendido a amarla. No se han tomado el tiempo ni la paciencia, ni han puesto a andar su disciplina. Se dieron por vencidos/as muy pronto. Su nombre, Matemáticas.
Sólo hay dos salidas: la amas o la odias. De ti depende. Pero, precisamente la falta de una base sólida en donde el dominio de las cuatro operaciones fundamentales (suma, resta, multiplicación y división) es piedra angular para el éxito futuro, hace que gran parte de la población mundial la vea como un atentado a su tranquilidad. Podría ser lo contrario y de ello se ha ocupado durante varios lustros el colombiano Jaime García Serrano, a quien se ha denominado el calculista matemático del siglo.
Está convencido de la presencia permanente e innegable de las Matemáticas en la vida cotidiana. Llámese hogar, comunidad, mundo de los negocios..., quien la domina logra maravillas, dice. Pero, por el abuso en el uso de la calculadora, la gente se está volviendo perezosa mental e incapaz de hacer simples cálculos.
A sus 44 años se siente feliz de andar por el mundo mercadeando las bondades de un producto que no apetece a todos/as, porque la inadecuada metodología de enseñanza le ha creado en muchos casos rechazo. Es asunto de ser paciente y constante. De darse el tiempo para conocerla, porque no discrimina, según dice Serrano, quien insiste en la utilidad para las amas de casas, estudiantes, hombres y mujeres de negocios, profesionales de todas las disciplinas y para el agricultor/as u otros/as trabajadores/as que no son elegantes...Chicos y grandes, pobres y ricos...
El se ha encargado en sus publicaciones y conferencias alrededor del mundo de proveer con mecanismos, datos e ideas a las personas interesadas en mejorar su capacidad para el cálculo. Les ayuda a descubrir que es un mundo divertido, pleno de retos, que te obliga a pensar, a establecer asociaciones, a tratar de poner a trabajar para ti esta herramienta y no verla como una piedra en el zapato.
Nadie puede prescindir de las Matemáticas, así que por lo tanto lo mejor es "buscar caminos cortos", como les llama él a estas maneras de facilitarse las cosas cuando te enfrentas a ecuaciones difíciles. Para él es un juego constante del que disfruta plenamente.
Aquí les proveeremos a los/las lectores/as de