Grace Kelly fue la que convirtió la blusa blanca en sinónimo de elegancia. Las llevaba tanto de noche como día, con falda y con pantalón, tipo camisa, con chorreras, con lazo al cuello, de todas las maneras posibles. Y siempre acertaba. Hoy, la blusa blanca es, junto con el vestido negro de coctel son el comodín para cualquier momento del día.
Si te gustan con lazada al cuello, puedes conseguir no parecer tu madre o tu abuela utilizando una chaqueta de tejido metálico en dorado sobre ella.
Úsala con jeans y con las mangas remangadas para conseguir un look fresco o con una falda negra a la rodilla para ocasiones semi formales.