Las primeras recetas fueron encontradas en las tablillas de Mesopotamia ( la región entre el río Eufrates y Tigres, actualmente Irak y Siria) que datan del 5.000 a.c. Desde la Mesopotamia la cerveza se fue esparciendo poco a poco hacia Africa, Asia y Europa; prueba de ello son las recetas para la cerveza de los egipcios y de algunos asiáticos.
Los eslavos preparaban una cerveza de centeno llamada "Kuass" y poco a poco todos los europeos se fueron volviendo consumidores de cerveza, la cual preparaban bien, ya fuera con cebada o con trigo.
En un principio la cerveza era hecha con cualquier grano y algunas veces hasta con frutas. Una receta egipcia hablaba de dejar el pan afuera cuando llovía, para dejar que éste se fermentara y se convirtiera en una mezcla pesada pero misteriosamente vigorosa.
EL NACIMIENTO DEL LUPULO
La fermentación del azúcar de los granos de malta es el primer paso. Hoy en día casi todas las cervezas son saborizadas por el amargo del lúpulo. Existen evidencias de que los primeros mesopotámicos utilizaban el lúpulo, pero la primera evidencia segura fue en el año 768 d.c; en el convento de St. Denis. A partir de ese momento la necesidad del lúpulo se volvió evidente.
Empezaron a crecer la cantidad de jardines en los cuales se cultivaron las flores. El lúpulo, además de darle a la cerveza un sabor más amargo, también funciona como preservativo.
Antes del uso de estas flores los cerveceros utilizaron una mezcla de varias hierbas, la cual era un secreto. El advenimiento del lúpulo produjo el fin de estas mezclas secretas. Actualmente para darle el sabor amargo a la cerveza también se utiliza el chocolate y otra flor similar al lúpulo, generalmente estos saborizantes son mezclados con lúpulo.