¡Esto qué es! El colmo de la chabacanería fue la de Código 4. Cuando yo pensaba que no podían bajar más de categoría, aparece en escena un transformista con ínfulas de reportero. Lo peor es que todos celebraban el asunto.
Y qué me dicen de Mirta y las chicas de Al descubierto. El pregón ese: "oa, oa" aburría al extremo. Los reportajes de Al descubierto eran ridículos, sin base, sin escencia, me parecía estar viendo La Cáscara.
Roseta y Abraham no se quedaron atrás, mientras el chico no paraba de hablar, las pocas palabras que podía enunciar ella eran para equivocarse. Eso sí, no estaban tan chabacanos como los demás.