Para dejar descansar un poco a los presentadores de televisión, me tomé la molestia de observar detenidamente el acto de proclamación del nuevo presidente de la República y lo que vi, no dista mucho de lo que hacen los más maleducados en la calle. El diputado reelecto Alciabes Vásquez no paraba de masticar chicle, muy togado y encorbatado.
Pero esto no fue todo, el magistrado del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés, le daba besos a las damas como saludo. Esto está fuera de orden en un acto tan solemne y con tantos virus en el ambiente. ¡De codito bastaba!
La esposa del presidente electo cuchicheaba con él mientras las otras personas se dirigían al auditorio. Hummmmm! Regla básica de urbanidad: cuando los demás hablan, uno escucha.
Como la cerecita del helado, posteriormente y durante una entrevista se pudo ver a Gerardo Victoria, director del Hospital Santo Tomás, hablando y masticando chicle sin remordimiento. ¡Se le veía la goma de mascar en la boca! Wácala!