No sé si lo han notado, pero los periodistas televisivos están como los billeteros: “Todo lo quieren vender casado”. Ya les comentaba ayer que tienen el pésimo hábito -aprendido en los canales comerciales- de hacer reportajes en los que omiten cierta información -en la mayoría de los casos la más útil- tan sólo para casarla con la página web y competir entre ellos para ver cuál es la página que más visitas recibe y así autodenominarse los “número uno o megavisitados”. ¡Qué manía!
Pero lo que se les olvida a ellos, es que el objetivo principal de cualquier periodista es informar los sucesos de manera sintetizada, objetiva y veraz, sin omitir nada. Ah, pero ahora te dan una mordida del pastel y quedas con hambre. Para los que lamentablemente no tienen a su disposición las herramientas tecnológicas, pues sólo les queda aceptar esta nueva “ola”, en la que la mayoría se ve afectada.
Esto pasa de más en Código 4 y Al descubierto, programas en los que importa todo, menos el televidente. Allí quieren ser estrellas, exhibicionistas, comensales, teiboleras, yerberos, astrólogos, travestis... todo, menos periodistas. Recuerden, que al igual que el billete casado, la omisión de información -aunque parezca exagerado- es un delito y un atentado a los que verdaderamente deben ser la razón de su profesión, los televidentes. “No a la información casada”.