Hay muchas cosas en Código 4 que causan gracia, como por ejemplo las alertas de “última hora” en la que anuncian notas prehistóricas, que fueron última hora en los tiempos de nuestros antepasados. Qué poco cariño le tienen a este programa que otrora era uno de los más vistos.
Si Cristel no se hubiera destapado y Brenda no hubiese cantado como lo hizo, definitivamente Vive la Música habría estado aburridísimo. Esta “mal llamada” Batalla de las estrellas es más bien el “show” perfecto para que presentadores y jurados se luzcan y figuren más que los mismos artistas.
Ya es hora de que el comentarista de béisbol de RPC, Erick Espino, le haga “F5” a sus pregones. Ya no le veo la gracia a: “Niñas... niñas”, “camine por la orillita” y otros más que repite como papagayo durante los juegos. O inventa nuevos o de una vez por todas comenta como Dios manda.