Ficha técnica de la producción
- EY! EY! EY! EY! EY!
- Título original: “Argo” (Estados Unidos/ año de estreno 2012).
- Dirección: Ben Affleck.
- Guion: Chris Terrio.
- Elenco de la cinta: Ben Affleck, Bryan Cranston, Alan Arkin y John Goodman.
- Fotografía por: Rodrigo Prieto.
- Música a cargo de: Alexandre Desplat.
- Edición: William Goldenberg.
- Diseño de la producción por: Sharon Seymour.
- Duración del material cinematográfico: 120 minutos.
Un gran director norteamericano dijo una vez ante el trabajo de un novel colega: “No sabía que ese maldito sabía dirigir”.
Lo que en un principio fue una sorpresa, por el año 2007, cuando estrenó “Desapareció una noche” y continuó con “Atracción peligrosa” (2010), hoy es una realidad, pues Ben Affleck presenta nuevamente un sólido trabajo como director que posee una impronta en la mejor escuela del cine clásico norteamericano, aquel que representa la figura del famoso Clint Eastwood.

Affleck se metió esta vez con un tema complicado y, hasta hace pocos años, desconocido. En 1979 el Sha de Irán con el apoyo de Estados Unidos y la CIA se asiló en ese país, generando rechazo en los revolucionarios iraníes bajo las órdenes del Ayatolá Komeini.
Cientos de manifestantes se tomaron la Embajada norteamericana en Teherán, lo que fue considerado uno de los peores momentos de la presidencia de Jimmy Carter y un posterior golpe a su intento de ser reelegido, cuestión que no logró y ayudó a la llegada a la presidencia del republicano Ronald Reagan.

Ante el ataque, varios empleados destruyeron archivos y papeles “comprometedores”, pero solo seis tomaron la decisión de escapar y esconderse en la casa del embajador de Canadá.
Por el agravamiento de la toma, del estado de revolución en Irán y de la posibilidad de ser descubiertos, la CIA encomienda a un equipo la tarea de sacar del país a esos seis ciudadanos. ¿Pero cómo hacerlo, cuando todo se encuentra en semejante estado de ebullición? Es allí donde interviene Tony Méndez (Ben Affleck) con “la mejor de todas las malas ideas”, como se escucha en la voz de su jefe directo (el gran Bryan Cranston), quien creó una falsa película para sacar a esas personas como un falso equipo de filmación.
Ben Affleck ganó junto a Matt Damon en 1997 el Óscar al mejor guion por la historia llevada al cine -y actuada por ellos- “En busca del destino”, dirigida por Gus Vant Sant.
Por aquellos momentos se corría la voz de que el verdadero cerebro de ese guion era Affleck. Y el tiempo dio la razón, ya que después de una carrera con papeles poco especiales, Affleck logró con los dos filmes mencionados como experiencia -y con George Clooney como productor- una de las mejores películas del año.
Una figura del elenco.
“Lester es un productor duro y listo que conoce la industria por dentro y por fuera”, comentó Alan Arkin. “Es escéptico al principio sobre la posibilidad de que este plan funcione, pero a medida que se involucra más, el reto de hacerlo le da energía”.
“Para mí, uno de los aspectos más potentes de la producción cinematográfica es que se enfrenten a una situación insostenible y que encontraron una solución creativa que no implicaba ningún tipo de violencia”.
A pesar de la frase de Lester, que si él va a producir una película falsa ‘va a ser un éxito falso’, Arkin agregó: “Existe una gran frase de Mark Twain que me encanta mucho: ‘La única diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción tiene que ser creíble’. Así que van a hacer un gran esfuerzo para que parezca una producción genuina. Tienen anuncios comerciales, llamadas para audiciones, una lectura de guion para la prensa, vestuarios, etc.”.
Habla la mente brillante.
Con respecto al trabajo de “cautiverio” de los seis ciudadanos escondidos en la casa del embajador canadiense, el director y el también actor Ben Affleck, declaró: “Quitamos todo lo contemporáneo y les dimos música, juegos, libros, revistas y periódicos de esa época. No tenían internet y no podían ver televisión. Sin esas cosas a las cuales recurrir, tenían que hablar entre ellos”, dijo.
“Yo quería que se sintieran cómodos entre sí de una manera que pareciera natural. Es difícil ‘actuar’ la familiaridad. Es más una cosa química; el cuerpo se relaja, se adopta una postura determinada y se habla con la gente de manera diferente. Ese es el tipo de conexión que quería ver y definitivamente valió la pena para la consolidación del tipo de mentalidad del grupo”, mencionó el consagrado astro de la pantalla grande.