La cultura, el respeto al prójimo y, sobre todo, seguir intentando hacer escuchar su voz sin claudicar, son las palabras sabias de Alberto Kupersmid, uno de los sobrevivientes del atentado que se perpetró el 17 de marzo de 1992, en Buenos Aires, contra el edificio donde se encontraba la representación diplomática israelí en Argentina.
Pasado veinte años, Kupersmid visitó Panamá por primera vez para presentar su ponencia testimonial “Hoy cumplo 20 años”, en uno de los salones del Club Hebreo.

El tono de su voz y las palabras dirigidas a la audiencia, revelaron su sentir y padecer, dejando una sensación que aún pasado 20 años, Kupersmid recordó todo lo acontecido en aquel fatídico día como si hubiese ocurrido ayer, cuando a la edad de 23 años vivió el primer atentado terrorista en América Latina.
Es uno de los sobrevivientes porque estaba ejerciendo su puesto como asistente cónsul, en la planta baja, frente a uno de los accesos a la calle de la sede diplomática israelí.

“Éramos cuatro personas en una cabina de seguridad y de repente todo voló en 20 mil pedazos”, comentó el expositor, quien relató que les fue difícil asimilar y comprender la gravedad de los hechos.
Al salir y ver el escenario donde murieron 29 personas y hubo 242 heridos, Kupersmid confesó que se sintió trasladado en segundos en otro país en donde se vive a diario el terrorismo.

Sin embargo el vocero internacional es creyente de que la única manera en que se puede lograr una ganancia es ser constante en su afán de ir por todo el mundo contando en foros internacionales lo sucedido, para que esta experiencia logre evitar futuros episodios que lamentar.
El embajador de Israel en Panamá, S.E. Alexander Galilee y su colega Ana Berta de Herrero, embajadora de Argentina en nuestro país, en compañía de Kupersmid, prendieron una vela e hicieron un minuto de silencio, como acto conmemorativo de los 20 años del fatídico día que cambió a Buenos Aires.