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La disciplina de ayer, el castigo de hoy

Existe un bombardeo externo constante que dificulta que los padres de hoy puedan controlar completamente a sus hijos.


Mi abuelita decía: "cuando yo era una niña y me portaba mal; mi papá, con sólo una mirada, me lo decía todo y yo sabía que tenía que comportarme". Pero, los tiempos de niñez de mi abuela ya pasaron y con ellos la forma de crianza.
Hoy día para disclipinar a nuestros niños no basta con tan sólo miradas y llamados de atención, hay que aprender a conocerlos bien, brindándoles dedicación.
Educar a los infantes de hoy es muy diferente a la manera de antes. Sucede que ahora existen vías de comunicación más cercanas como lo son: el internet y los teléfonos celulares que permiten que el niño descubra cosas y las experimente, lo que trae como consecuencia una actitud no deseada por sus padres.
En tiempos anteriores; la madre se encontraba en casa y pasaba más tiempo con los niños, esto influía en su conducta y la figura del padre representaba el respeto. Sin embargo, la diferencia de hoy en día es que ninguno de los dos se encuentran en el hogar porque ambos trabajan fuera.
También, las llamadas de atención y los castigos han cambiado su intensidad con el pasar de los años, esto se debe a que los padres no se encuentran todo el día con ellos; al llegar a casa se sienten culpables y permiten muchas cosas.
Los infantes interpretan esto como si estuvieran ganando terreno y por ello, las conductas han seguido otra línea diferente a la de nuestros padres y abuelos.
Para la psicóloga Ana María Cardellicchio, existe un bombardeo externo constante que dificulta que los padres de hoy puedan controlar completamente a sus hijos. La autonomía de estos es importante y la clave para mantener una buena conducta es transmitiéndole seguridad en sí mismo, confianza, control de sus emociones y de las situaciones.
Lo que se le debe permitir a un pequeño depende de su propia familia. Según la psicóloga, hay que permitirle que se desarrolle en un ambiente sano, donde tenga responsabilidades en el hogar, con el estudio, pero también, tiempo de esparcimiento con niños de su edad.
Un pequeño que cuando se le regaña, por algo que no es lo adecuado, empieza a gritar, llorar y dar pataleta hasta conseguir lo que desea, tiene una inadecuada disciplina, esto ocurre porque se encuentra en una etapa conflictiva y quiere mandar a sus mayores.
La especialista asegura que es una actitud normal en menores de 2 años o más y que se debe actuar inmediato sin permitirla. Si tiene más de 6 años, hay que tomar en cuenta la frecuencia e intensidad con que la presenta porque podría tratarse de un trastorno que necesita ayuda
La disciplina equivale a castigo es un concepto erróneo. La disciplina debe ser el método que utilizas para llevar a cabo lo que quieres en la educación de tus hijos. Esto quiere decir, enseñanza sana y con mucho amor, sin convertirlo en un ser reprimido con serio trastorno emocionales.
Sólo en casos específicos se le debe pegar a un niño, ya sea cuando arriesga su vida, por ejemplo; vas por la calle y viene un carro, el niño se tira a correr, aquí se lo merece porque está atentando contra su vida.
Otro motivo sería cuando el menor es extremadamente grosero e irrespetuoso con sus autoridades, ya sea los padres, abuelos y maestros.
La doctora manifiesta que el mejor castigo se debe dar retirando un beneficio. Cuando un padre de familia dice que no funciona esta medida es porque no fue bien escogido. Debes ser consistente y mantener tu decisión a pesar de que el niño llore.
Transmitirle que es lo bueno y lo malo para usted como padre. Por ejemplo: le prohíbes que vea televisión y cuando llegas a casa la enciendes y él esta ahí. Le estás dando doble mensaje.
Hay que aclararle bien las cosas y complementar la opinión del padre con la madre para que exista una sola idea.
Es dedicarle espacio y tiempo. Si usted trabaja fuera de casa, no le de toda la responsabilidad a la persona que cuida de su niño. Hágale sentir que puede confiar en usted y trátelo con cariño por más cansado que se encuentre.
Enseñarles los valores familiares, pero con ejemplo. Sea usted el modelo a seguir. Si da el ejemplo, el pequeño tiende a imitarlo.
Después que el niño logra la actitud que desea, la recompensa será lo mejor.
Para recompensarlo estudie su actitud, las cosas que más le agrada para poder dárselo cuando lo merece y quitárselo cuando sea necesario.
No sólo cuando se porta mal hay que regañarlo, también cuando se comporta de manera apropiada hay que reforzar su conducta.
Una regla principal para la disciplina es que la mayoría de las veces que recompenses una conducta, su probabilidad aumenta significativamente. Una conducta positiva hay que reforzarla.
  • Recompensándolo con lo que más le gusta. Para ello, debes haber estudiado al menor para saber qué cosas son las que le agrada. Sentarse y meditar es lo adecuado.

  • Los refuerzos deben ser de dos tipos: material y social.


Cuando hablamos de tipo social es darle aplausos por parte de la familia, un paseo a la playa o ir al cine.
El material sería la compra de algún muñeco o algún juguete especial.
La psicóloga recomienda la combinación de ambos y paulatinamente, eliminar el material para que sólo se incorpore el social. Lo que obtienes es la adecuada conducta, para entonces no necesitarás lo material porque modificaste la conducta del menor y puedes buscar cambiar o inculcar otra conducta.
La mejor solución para educar a nuestros niños de hoy, a pesar de que no estamos en casa, es aprender a saber educarlos con el poco tiempo que disponemos para hacerlo.


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204100
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América