A partir de los tres años, tu hijo entrará en la edad de las preguntas. Se interrogará por lo que ve, lo que oye, lo que toca, y preguntará por cuanto le rodea. ¿Estás lista para contestarle? Además de transmitirle conocimientos, con tus respuestas fomentarás la comunicación y abrirás una vía para darle a conocer principios y valores, además de afecto, respeto y comprensión.
Si respondes a tu hijo con lógica y paciencia, y con una actitud abierta y dialogante:
Aprenderá a reconocer sus límites y los de los demás, a la vez que se sentirá más seguro de sí mismo. Se habituará a una mayor naturalidad y sinceridad en su conducta. Irá captando la forma de elaborar sus propias respuestas lógicas.
Aumentarán sus deseos de aprender más, al comprobar que puede hablar con tranquilidad de lo que le inquieta o llama su atención. Aprenderá a escuchar y a tener en cuanta a los demás e irá desarrollando valores como la tolerancia y el respeto.
Recomendaciones para responder adecuadamente a los hijos, en la edad de los "¿por qué?":
Fomenta la confianza. Es necesario, desde la primera pregunta, aceptar tratar todo tipo de temas, para conseguir que recurra a ti cada vez que quiera saber algo. Toma en serio sus inquietudes tanto si la pregunta es anecdótica como trascendental.
Responde con veracidad pero adecuando la información que le ofreces, a su edad y su nivel de comprensión. Cuando el niño pregunte algo cuya respuesta ignoras, no te importe reconocer que no lo sabes y anímale a que te ayude a buscar la información.
Haz un esfuerzo por entender lo que desea saber, ya que a veces pueden subyacer temas de fondo, tras sus preguntas de tanteo. Prepara con antelación las respuestas para algunas preguntas previsibles.
Aprovecha la receptividad que el niño tiene al preguntar, para transmitirle valores morales y motivarle además para que aprenda a encontrar sus propias respuestas.