Variedades

La estética popular en color

El Museo de Arte Contemporáneo (MAC) cuelga esta colectiva, que arrincona el tiempo en impresos.


El día de este recorrido por el MAC hacía calor. Era jueves. El sol calentaba directamente. Es verano. Una vez dentro del MAC todo cambia. La temperatura baja y las cuatro salas del museo estaban casi vacías. “Es que los estudiantes vienen más en la mañana”, me dijo un trabajador que encontré en la sala Alternativa 2, del segundo piso, escribiendo sobre el techo de un piano gigante que tiene un letrero de “no tocar el piano’.

El recorrido se inicia en la sala Museo, que está a la izquierda, destinada al Cartel Social. En este espacio hay impresos en forma de U. Los carteles colgados hablan en voz alta, quizás por los mensajes que transmiten.

 

La temática es múltiple. Desde las campañas de prevención de enfermedades hasta la conservación del ambiente. Estos carteles conversan entre ellos de la realidad social que vive cualquier país centroamericano.

Los artistas, todos panameños que trabajaron estos proyectos, lograron captar hasta el sonido de la naturaleza y el respiro del caminante que recorre las calles.

 

Las obras están colgadas con horquillas de madera, que le dan un toque cercano y hogareño a estos carteles, todos del mismo tamaño y con distintas formas de enviar un mensaje, tanto en palabras como con objetos.

Durante este tiempo, una pareja joven observa de un impreso a otro, como revisando las letras pequeñas del autor y el nombre de la obra. En la sala hay música moderna. Las luces dan en el blanco, el centro de la figura.

 

Una señora entra en la sala. Lleva apremio. Cuando sale, la veo de cerca. Es la escultora panameña que reside en Estados Unidos, Susy Arias, la que moldea el barro para sus nidos de oropéndolas. Antes de salir me dice que está de pasada, visitando a familiares.

En la sala principal Panarte hay muebles rojos en el centro. Por las formas da gana de tocarlos. Son plásticos. En las paredes están los impresos más grandes de las cuatro salas. En estas paredes el ayer está en el presente, en los cuadros de grandes dimensiones que crean la singularidad panameña. La composición de cada obra es un collage. Una de las obras me regresa a mi años escolares.

 

El tiempo estudiantil, La burundanga, Guaro y campana, pronto regresamos, entre otros, con algunos de los cuadros curados por Jorge Alemán, Mariana Núnez, Ricky Salterio y Peter Novey.

Al pie de la escalera hay dos racimos de vasos de “raspa’os”, que se muevenal compás de la música de hoy.

En el primer piso Alternativa 1, hay obras de centroamericanos. Los temas son varios. Desde portadas de revistas hasta discos de rock de artistas panameños.


En la sala Alternativa 2, donde se hacen los recitales todo cambia. El color de las paredes es fuerte, rojo, azul, amarillo y azul claro. Estos trabajos son más pequeños. Están colgados en hilos de metal. Los temas son muchos, pero destaca el de la marca, presentados por publicitarias panameñas y por creativos.

Esta sala contiene la mayor cantidad de obras, en formatos más pequeños y presentados en acrílicos transparentes.

“Ha venido mucha gente a verla, pero más estudiantes de la Universidad Latina. Los jóvenes lo relacionan más con la pintura que con el arte gráfico”, responde el trabajador que sigue escribiendo en hojas sueltas. Son casi las cinco. Me advierte que pronto subirá el señor que cierra. Así me marcho.


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349610
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América