El capilar ha de ser arrancado desde la raíz, aunque el depilado puede resultar doloroso en función de la zona corporal.
Entre la rapidez y escasamente duradera cuchilla, pasando por ceras, geles, cremas y terapias eléctricas, los métodos son muy variados.
Difiere en hombres y mujeres
Mujeres y hombres difieren en los cánones de belleza a la hora de rasurar los pelos. En la mujer, las zonas donde el vello crea mucho más complejo son la cabeza del cabello, cejas y pestañas, bigote facial, axilas y piernas. En el pubis y los genitales, la tradición occidental se inclina por afeitarlo, sobre todo por una cuestión higiénica más que estética. Pero algunas culturas iberoamericanas, como la maya y la azteca, o las orientales como la japonesa y la tailandesa, mantienen el vello púbico y alrededores del aparato genital. Es un signo de erotismo y sensualidad.
En los hombres, generalmente no está mal visto el pelo en el pecho y el abdomen, pero algunos se lo depilan también en un acto de clara tendencia "metrosexual". Lo mismo pasa con las axilas, parte superior de manos, brazos y dedos.
El bigote, las patillas y la barba son propios de los varones, pero pueden proliferar en las mujeres. Es lo que se llama hirsutismo, que provoca algunos complejos. Su eliminación es delicada y requiere la intervención de un especialista.
Lo más habitual es la depilación con cera (fría, tibia o caliente), muy utilizada en las piernas, donde el vello es más fuerte.
Las técnicas más modernas y avanzadas son el láser, la fotodepilación o la depilación mediante una aguja electrificada.
Para el vello facial, cejas, bigote o barba, se recomienda la cera tibia o fría.
Después de estos métodos, se precisa una buena hidratación, que no produzca irritaciones o dermatitis alérgicas.