Actúa junto al sodio para regular el balance de agua en el organismo y normalizar el ritmo cardíaco. (El potasio opera dentro de las células, el sodio fuera de ellas.)
Cumple un rol importante en la distribución de los líquidos entre las células y en el medio interior.
Incrementa la excitabilidad neuro-muscular. En forma de iones y en equilibrio con los iones calcio y magnesio, contribuye a la regularidad de todas las funciones celulares, y en especial a la excitabilidad del corazón, del sistema nervioso y de los músculos.
Reduce la presión sanguínea, lo que ayuda a prevenir las enfermedades cardíacas y la apoplejía.
Es indispensable para el buen funcionamiento del miocardio, sobre el que ejerce una acción directa.
Activa los sistemas enzimáticos.
Interviene en la construcción de las proteínas: sale de la célula cuando éstas se destruyen (catabolismo); cuando tiene lugar su construcción (anabolismo), el potasio actúa.
Mejora la concentración y la memoria puesto que envía oxígeno al cerebro.
Junto con el sodio y el cloro, mantiene y regulariza la presión osmótica de los medios celulares, y desempeña un gran papel en el equilibrio ácido-base. En la acidosis metabólica el potasio abandona la célula; en caso de alcalosis ocurre a la inversa.