La impuntualidad de las novias, tradicionalmente las últimas en llegar a su boda, está siendo penalizada por una iglesia adventista brasileña, que cobra un salario mínimo por el atraso.
Irritado con los atrasos de las novias, el pastor Ivo Junior, de la Iglesia Adventista del Séptimo Día del estado de Bahia, decidió atacar de frente esa costumbre.
Desde ahora, cada novia que se atrase por más de treinta minutos, tendrá que pagar una multa de 240 reales, el valor de un salario mínimo en Brasil (unos 80 dólares).
"Los novios son avisados cuando marcan la fecha de boda", informó el pastor al diario Folha de Sao Paulo el jueves. El religioso adoptó la drástica penalización después de que hace seis meses tuvo que esperar tres horas la llegada de una novia.