La infección con una cepa probiótica de una bacteria podría ayudar en el tratamiento de los efectos negativos de otra cepa de la misma bacteria asociada con la enfermedad de “Crohn”, según un artículo que publica Applied and Environmental Microbiology.
“Crohn” es una enfermedad que implica una inflamación crónica del sistema digestivo que generalmente afecta los intestinos, pero puede darse en cualquier parte desde la boca hasta el extremo del recto.
La enfermedad puede ocurrir a cualquier edad, pero se presenta más en personas entre los 15 y los 35 años, y los factores de riesgo incluyen genética como contar con origen judío y el tabaquismo.
En la última década estudios han vinculado la enfermedad con altos niveles de la bacteria Escherichia coli adherente e invasiva.