Se dice que Cleopatra en su tiempo se bañaba con leche de burra. ¡Qué delicia! Y lo hacía para mantener su piel siempre tersa.
Son muchas las propiedades que se derivan de la leche, pero la primordial es que hidrata, evitando la tirantez.
No vas a gastar cientos de litros de leche para llenar una tina de baño, pero con estos consejos te animarás a probarla.
Frota las manos con leche y déjalas secar. Luego sumérgelas en un recipiente en el que haya una mezcla de jugo de limón y aceite; esto te ayudará a tener unas manos más suaves, pues elimina la resequedad.
Déjalo actuar por 15 minutos y retíralo con agua tibia.
Puedes también usar leche tibia para desmaquillarte, si por cuestiones de la vida te quedas sin tu producto favorito. Verás qué piel más radiante.