Se puede ser supersticioso y creer o no en brujos y maldiciones, pero hay evidencias que no necesitan explicación y hasta los más incrédulos, reconocen que hay gente "salada", ya sean presidentes, princesas o gente común.
Este es el caso de Camilla Parker Bowles, esposa del Príncipe Carlos de Inglaterra.
La condesa de Cornwall fue invitada en diciembre a Southampton, para bautizar al nuevo "Queen Victoria", un barco de pasajeros muy elegante que se disponía a iniciar su recorrido de 16 días por el Mediterráneo con destino a Mallorca.
Sin embargo, Camilla, a pesar de todos sus intentos y por más esfuerzos que hizo durante la ceremonia, no pudo romper la botella de champán contra el casco. Para algunos esto augura mala suerte.
Y efectivamente, durante su primera travesía, unos 80 pasajeros fueron atacados por un misterioso virus que les causó constantes vómitos y diarrea.
Lo que se inició en forma maravillosa terminó con retorcijones y dolor.