Elizabeth Taylor es y será aun cuando el infortunio de la muerte le llegue, la actriz más bella que ha pasado por Hollywood.
Taylor se convirtió en el mito del séptimo arte, cuando apenas alcanzaba los 25 años, le dio vida a muchos personajes, entre los que destaca la dramática historia egipcia de Cleopatra.
Su hermoso rostro e indiscutible talento se convirtieron en objeto de deseo tanto por hombres como por mujeres. La vida sentimental de esta mujer fue tan apasionada como su carrera profesional, contrajo matrimonio siete veces y tuvo muchos amantes.
Elizabeth Rosemond Taylor o Liz, como se le conoce de cariño, es una mujer cuya carrera fue impuesta. Su madre, una actriz retirada, soñaba con que la pequeña Liz, de hermosos ojos violeta y cabello ondulado se convirtiera en estrella. En repetidas ocasiones, la llevó a un castin para cuñas comerciales y pequeñas películas. Con tanta suerte, la encantadora niña cautivaba a los productores.
Elizabeth Taylor, la diva:Tras múltiples apariciones en pequeñas comedias, el nombre de Elizabeth Taylor se estableció como marca. A los 12 años, ya era una actriz con mucho potencial. Su primer gran filme fue "National Velvet", pero el éxito no le llegó hasta 1950 con "El padre de la novia", junto a otro grande: Spencer Tracy. Con tantos filmes seguidos, se saltó la etapa de adolescente. Pasó de ser la niña de "Mujercitas" a una mujer hermosa y esposa de Robert Taylor en “Conspirator” (1949). También en 1951, en préstamo a la Paramount, interpretó a una dama de la sociedad que despertaba a la clase trabajadora en “A Place in the Sun”. Fue la primera vez que Taylor siente que la toma en serio la crítica, o como dijo ella, la primera vez que pensaban en ella como actriz.
Globo, Óscar y demás:Liz no era sólo una cara bonita, desarrolló cabalmente la profesión. Su presencia en títulos tan significativos como Gigante (1956), junto a James Dean y Rock Hudson, de quien se hizo muy amiga; "La gata sobre el tejado de zinc (1958)", al lado de Paul Newman (película que le proporcionó una nominación al Óscar, Globo de Oro y BAFTA, entre otras muchas, aunque su primera nominación al Óscar le llegaría un año antes por su interpretación en "El árbol de la vida" y Suddenly, Last Summer (De repente el último verano, 1959) junto a Katharine Hepburn y Montgomery Clift (que le proporcionaría su primer Globo de oro y otra nominación al Óscar).
En 1960, Taylor recibió su primer Óscar a la Mejor Actriz por el filme "Una Mujer Marcada". Con esta cinta, la actriz se convierte en la primera fémina en cobrar un millón de dólares en Hollywood.
Su reinado en el cine de 65 películas se prolongó hasta entrado el siglo XXI, pero la intensidad no fue la misma. Con "El espejo roto" (1980), basada en un relato de Agatha Christie, una superproducción típica de aquellos años, de amplio reparto y correcta factura, consiguió relanzar fugazmente a la actriz en el cine. Entre sus últimos títulos, están: "Miércoles de Ceniza", "El pájaro azul", y "Los picapiedras" (1994) una adaptación del famoso cómic, producido por Steven Spielberg.
Los años le pasaron factura a su belleza física y reflejos. Su agotado cuerpo empezó a exigirle. Sufrió de problemas de alcohol, de peso, es una mujer de delicada salud, además de sufrir de diversas neumonías, la actriz ha superado en los últimos años problemas de espalda, diversas operaciones de cadera e, incluso, un tumor benigno en el cerebro que le fue extirpado en 1997.
En los últimos años, se ha involucrado en labores de ayuda contra el hambre en Asia y África, donando grandes cantidades de dinero y propiedades.