Cada artista tiene su forma de expresar el arte, ya sea de manera realista, surrealista o abstracta. En el caso del artista peruano, Ramiro Llona, no le interesa el tipo de pintura figurativa, sino aquella donde cada cual mantenga una comunicación con la obra.
La Galería "Arteconsult" fue el escenario para que este artista inaugurara su más reciente serie titulada "La Mirada Circular", que según Llona parte de uno de los títulos de sus cuadros.
Muy al contrario que la mayoría de los artistas, a la hora de entregarse a la pintura, no lleva un tema y lo ilustra, sino que terminada la imagen, la observa y ésta le evoca una frase, haciéndole eco a la obra.
Este peruano confiesa que nunca ha titulado sus trabajos, pero esta frase, "La Mirada Circular", le gustó. Advierte que para él representa una especie de metáfora a la hora mirar la pintura, la cual no se mira sólo con los ojos, sino con toda nuestra experiencia.
"La Mirada Circular" es el trabajo de todo un año de este artista, quien se apoya en las figuras geométricas, las líneas definidas y los colores fuertes, en los que predominan los rojos, amarillos y grises.
Todas estas obras giran en un mismo sentido y se basan específicamente en figuras geométricas, que quizás en el espectador, causen una especie de mareo o inestabilidad.
Esto se debe a que el artista trata de que sus obras sean de difícil acceso, de que no sea fácil de penetrar en ellas. De acuerdo con Llona, esto es porque tiene mucha desconfianza del tipo de pinturas en las que se aprehende fácilmente. Le parece que se desgastan con esa misma rapidez de captación. Sus trabajos tienen dos vertientes. Es como un río conformado por figuras geométricas y el trabajo gestual. Ambas se juntan, haciendo un encuentro de estas dos formas de lenguaje.
En este sentido, para el artista tanto el color, como lo que genera la atmósfera, tienen su importancia. Cada observador hará su lectura o interpretación de la obra según su propia experiencia.
No obstante, a Llona le interesa el color que hace mucho contraste, aquel que impone su presencia, y es que sus trabajos son tratados en colores planos, en los que éste no sólo participa de la obra, sino que es el protagonista.
Para Ramiro Llona, quien anteriormente, en 1986, había expuesto en Panamá, sus trabajos han evolucionado; no son la típica pintura que simplemente uno va y la desarrolla, sino que cambia progresivamente, aunque siempre manteniendo los mismos parámetros.