De acuerdo a Mario Calvit tanto la Pintura como la Escultura le han permitido sacar de él mismo parte de su consciencia como ser humano, parte de angustia existencial y no han sido, en ningún caso, excusas para alcanzar reconocimiento por parte del público que admira estos testimonios suyos. Si bien acepta que los logros en este terreno son mayores en el caso de la Pintura, reconoce que ellos no han sido tan evidentes en el caso de la Escultura dado que ésta "trata una materia muy concreta que no me ha permitido estos logros".
La muestra que expondrá en la retrospectiva que se le cubrirá en el Museo de Arte Contemporáneo, en ocasión de sus cincuenta años de creación, incluye trabajos escultóricos en hierro, bronce y acero. Se trata de "representaciones que tienen que ver con la música y hay una serie de flautistas, hay una en particular, que toca el silencio y hay esculturas que representan aspectos específicos de la cotidianidad citadina, barrancos, alcantarillas y hay otras con temas más abstractos, tengo una escultura en homenaje al eco". Calvit identifica en la obra de Arte un sentido compositivo y un sentido sentimental, mismo que si bien le permite al artista "correguir" sus obras también lo lleva a valorar sus obras. Sin embargo reconoce que en su caso le gusta todo lo que hace.
Sus trabajos se integran en colecciones en México, Cuba. Colombia y Panamá y en este sentido reconoce el logro de esta retrospectiva dado que aclara aspectos de su obra, a ratos no comprendidos a lo sumo dentro de la trascendencia en que los entiende el artista. En sus palabras se trata de un "reconocimiento a la existencia de mis figuras y de mis obsesiones". "Siento que he evolucionado y he sido un constante observador de posibilidades cambiantes en cada cuadro que hago y esto se notará en la muestra. No me gusta ser un artista excesivamente balanceado sino que me gustan regodearme en los extremos".
Hombre sencillo, que desde un primer momento impone una calidad humana desusual, nos reitera que " la gran lección que me ha dado la vida y que he tratado de manifestar en mis obras ha sido entender que hay como un "destino" en nuestras vidas y que es éste el que lo que lleva a uno a ciertos sitios y a conocer a ciertas personas. En donde nací , Antón desde pequeño estuve rodeado de personas a quienes conocía y que me conocían. Es que n el campo uno sabe y conoce de la humildad de las cosas y de las personas y como que entiende que esta en la vida por algo. Por esta razón la presencia del hombre en mi pintura ha sido un aspecto que me ha sido imposible dejar de lado. A través de mi vida he aprendido a respetar su dignidad y su forma de ser y su pensamiento y esto lo reflejo en lo que hago".
Interrogado en torno a posibles consejos para los artistas que se inician en el oficio, aclara, "Los exhorto a que sean honestos con lo que hacen y que no tengan inhibiciones al crear y que lo hagan llenos de optimismo y esto es lo que siempre repetía a Mario Francisco, médico, a Manuel, cineasta, y a Ginela, ingeniera. Cada uno de ellos, en lo suyo, es honesto y entusiasta y de paso, siguen con su amor por la música". En este punto, el artista, el maestro de la Pintura y de la Vida, sonríe y no podemos evitar hacerlo con él y aceptamos que las palabras terminan pero con la consciencia de continuarlas en el día de hoy, en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, cuando estaremos presentes para rendirle homenaje.