Renée Zellweger sorprendió al mundo a finales del mes de octubre con su nueva cara, que ella atribuyó no a un profundo retoque estético, sino a unos hábitos sanos y a un cambio de alimentación. "¡Estoy contenta de que la gente me vea diferente! Estoy viviendo una vida feliz y diferente, más plena, y estoy encantada de que se note", dijo. Ahora, tras meses alejada de las cámaras, la protagonista de Bridget Jones ha reaparecido en el desfile de la firma Miu Miu, en París.
La intérprete, de 45 años, se ve ahora más natural tras haberse asentado la cirugía a la que se sometió.
La actriz, vestida con un abrigo rojo y peinada con un moño alto que recuerda al que lucía Brigitte Bardot y tan de moda ahora en Francia, posó ante los fotógrafos feliz con la imagen que proyecta. Zellweger no solo parece más joven, también ha adelgazado mucho. "Mis amigos dicen que se me ve tranquila. Estoy sana", ha explicado Zellweger. "Durante mucho tiempo no estaba haciendo un buen trabajo. Llevaba un horario que no era realista, sostenible y que no me permitía cuidar de mí misma. En lugar de detenerme a calibrar, seguí corriendo hasta que estuve agotada. Tomé malas decisiones acerca de cómo ocultar el agotamiento. Era consciente del caos y finalmente elegí hacer cosas diferentes", añade.
Expertos en belleza han asegurado que Zellweger se habría achicado sus mejillas y retocado su nariz, además de realizarse un estiramiento en los párpados y aplicarse bótox en su ahora lisa frente. No es la primera vez que la actriz se retoca, hace dos años se marcó los pómulos, se puso bótox y achinó la mirada.