En el año 1991, la ciudad colombiana de Medellín era pasto de la violencia, un contexto de desolación en el que nació el Festival Internacional de Poesía, que esta semana cumple 25 años y que ha limpiado su imagen para convertirla en el epicentro latinoamericano de ese género.
En esos cinco lustros, la segunda ciudad más grande del país se ha convertido en un referente mundial en innovación y se ha remozado por completo integrando las barriadas más pobres con edificios punteros de diseño como la Biblioteca España, en el centro de la Comuna 13, una de las más violentas de la ciudad.
En paralelo ha crecido un festival con vocación de inocular cambio social a través de la poesía.
"Queríamos transformar la conciencia de la ciudad a través de la poesía", explicó el director del certamen, Fernando Rendón.
En 1991 ni levantaron la voz para expresar su voluntad porque si "hubiéramos declarado abiertamente lo que declaramos hoy, que la poesía puede parar la violencia, se hubieran reído de nosotros", agregó.
El gran éxito del encuentro ha sido la capacidad para crear vasos comunicantes en el continente latinoamericano.
Más detalles
- Tras 25 años se ha convertido no solo en un ícono, sino en una fuente de ideas para Colombia y al festival lo acompaña la Cumbre Mundial de la Poesía por la Paz y la Reconciliación de Colombia, una cuestión central para el certamen y sus objetivos fundacionales.
- Uno de los elementos de los que más orgulloso se siente el director del festival es de haber dado voz a los pueblos indígenas con su "lenguaje de la solidaridad con los seres humanos y de la defensa de la tierra".
- "Colombia estaba muy aislada, en un momento era el Tíbet de América Latina, autista y ensimismada", destacó Roca, para quien el festival permitió romper ese aislamiento.