Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 están a punto de empezar. A estas alturas, específicamente a un día de su inauguración, el espíritu olímpico está encendido, a su vez, las maletas de los deportistas, las cuales están llenas de metálicas esperanzas de color oro, plata y bronce.
Con este ambiente, la capital inglesa comenzó a recibir a sus primeros visitantes reales. Alberto ll de Mónaco, un gran amante del deporte, y su esposa, la princesa Charlene, una excampeona olímpica de natación, encabezaron las llegadas principescas.

Al soberano monegasco le siguieron el duque Enrique de Luxemburgo y el príncipe Federico de Dinamarca, quienes asistieron con la pareja real de Mónaco, en calidad de miembros del Comité Olímpico Internacional, a la 124ª asamblea del COI, una gala de carácter cultural.
Los integrantes del movimiento olímpico saborearon la cultura británica en una recepción en la Royal Opera House, donde el alcalde de Londres, Boris Jonson, les dio la bienvenida recitando un poema en inglés y griego.
Los miembros del Comité, incluidos los royals, escucharon al mandatario declamar la oda creada especialmente para los Juegos Olímpicos de Londres por el académico de Oxford Dr. Armand D’angour. El poema, declamado al mejor estilo del poeta lírico griego Píndaro, contiene juegos de palabras con los nombres de los atletas.
El alcalde se ganó con su rimbombante declamación, aplausos y silbidos de una audiencia de excepción que incluía a la princesa Ana. Una ovación casi tan efusiva como la que recibieron Plácido Domingo y Bryn Terfel cantando fragmentos de la ópera Tosca y de El himno de la Alegría de Beethoven.
Antes, la reina Isabel de Inglaterra, presidió una recepción para los visitantes VIP en el palacio de Buckingham. Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, presentó a la reina su “set” de medallas de oro, plata y bronce. Esta elogió "la dedicación, el trabajo duro y el sacrificio personal" de los atletas.